14 (IV)

2790 Words
El agua caía sobre mi cabeza y el cansancio sobre mis hombros, eran mas de las doce de la noche y el no haber cenado nada por los nervios del reencuentro me estaba torturando, decidí bajar a tomar un poco el aire y aprovechar para pedir que nos subieran algo de comer, el surtido de donuts de diferentes glaseados coloridos que tanto me gustaba de aquel hotel. Apagué el grifo para salir a un exterior empapado de vapor, coloqué una toalla alrededor de mi cintura y me aproximé hasta la habitación donde Ainhoa estaba dormida. Una enorme cama de 2x2 m de sabanas crema que contrastaban con la negra pared de piedra que componia el cabeza, mesitas a juego con la madera color miel del canapé donde reposaba el colchon. Un par de objetos decorativos y un enorme armario empotrado de puertas correderas al cual me acerqué para buscar algo de ropa cómoda, una camiseta básica blanca y un pantalón de deporte gris, junto a unos deportivos negros simple. Sin marca, nunca me gustaron las marcas tan pretenciosas y snobs. Me acerqué hasta Ainhoa, estaba cubierta casi por completo con la colcha, enrollada como un burrito. Tenia una expresión de paz y relajación envidiables y su rostro angelical me incitaba a tumbarme a su lado y no salir de la cama nunca. Pero sabia que se despertaría con hambre y no quería que mi princesa estuviera desatendida. Aparté un mechón travieso de su mejilla para colocarlo tras su oreja y depositar un tierno beso en su mejilla. Me separé de la calidez de su cuerpo para sacar de mi maleta desorganizada una carta que llevaba previamente escrita para darle a la despedida, pero preferí dejarsela sobre la almohada para cuando se despertara: He esperado años tu regreso, he esperado días y noche volver a ver tus preciosos ojos cambiantes mirar la comisura de mis labios. He extrañado tu pelo, su olor, tu sonrisa y el sonido que haces cuando ríes. He extrañado tus mentiras de broma y como se te arrugaba la nariz cada vez que me intentabas colar una. Te he extrañado a ti, mas que a mi propio ser, porque desde que te vi entrar por primera vez en aquel pub cochambroso supe que no eras mi alma gemela, pero si mi alma compatible, y yo nunca quise una persona idéntica a mi, quise a alguien que complemente mis fallos con sus virtudes, que apoye mis malas decisiones pero me frene cuando haya que hacerlo, que me deje participar en su vida y estar a su lado en cada acontecimiento importante. Te buscaba a ti incluso antes de saber que buscaba. Siempre hubo una canción que me recordaba a ti y que un día te mandé pero nunca supe si llegaste a escucharla. Hey, ¿te acuerdas de mí? Yo sé que ha pasado mucho tiempo Pero sigo siendo el mismo Simplemente mírame a los ojos y escucha Fuimos fuego en la prehistoria Fuimos el cobre y la plata Fuimos sangre en la edad media Y algún romance pirata Fuimos Romeo y Julieta, Marco Antonio y Cleopatra Y mil amantes cualquiera jurando que el amor mata Fuimos la fe de los amores devotos El tú y el yo que se convirtió en nosotros Fuimos adictos besándose en una foto Cuando la droga más pura era tenerse el uno al otro Y no te fíes de mi rostro porque es solamente un croma Hemos sido humanos rotos, gatos negros y palomas Hemos nacido en Pekin, en Berlin, Paris y Roma Te he dicho ‘te odio’ a la cara y ‘te quiero’ en cualquier idioma Sé que cada noche sueñas que la abuela está a tu lado Y que te dice “pequeña. no llores que no he marchado” Me sé todas tus manías, reconozco tus enfados No se trata de empatía, yo he sido tú en el pasado Y tú fuiste un amor de madre, lo sé por tu abrazo puro Yo fui de jurarte tarde, lo sé porque te lo juro Si las paredes hablasen ellas te dirían seguro Que en cualquier vida pasada fuiste mi plan de futuro Y que estoy en tu memoria aunque no me identifiques Que en la pena o en la gloria nuestra historia me repite Que si sientes lo que yo, no hace falta que te explique Qué son estos hilos rojos que nos atan los meñiques Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que soy el mismo aunque me sientas diferente ¿Cuántos besos nos perdimos frente a frente? ¿Cuántos abrazos nos dimos mentalmente? He buscado tu reencarnación siguiente Para volver a decirte lo de siempre Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que estoy encantado de volver a conocerte Hay personas que se cruzan y conectas al momento Como si en ti despertara algún sentimiento muerto Como si fuera una alarma que todos llevamos dentro Indicando cuando el alma reconoce su fragmento Pero hay otras que se cruzan y dibujan un desierto Como si en ti despertara solo mal presentimiento Como si esa misma alarma que todos llevamos dentro Nos dijera: “sal corriendo, que nos destrozó hace tiempo” Tan conectados como adiós y despedida Somos caminos distintos compartiendo una salida Lo que no me digas tú ya me lo dirá la herida Lo que no te diga yo ya te lo dirá la vida Que no es por música por lo que te sueno Soy el alma de quien dijo que el futuro sería bueno Si no me rindo a pesar de que me quemo Es porque si sigo el hilo te encuentro en el otro extremo Mirándome, sintiéndome, llamándome caída Jugando a ser Jumangi en mitad de la estampida Más no vuelvas a decirme “sólo muere quien se olvida” Cuando tú sin recordarme me haces tuyo en cada vida Que yo estaré cuando me necesites Cuando ganes, cuando falles, cuando calles, cuando grites Que si sientes lo que yo, no hace falta que te explique Qué son estos hilos rojos que nos atan los meñiques Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que soy el mismo aunque me sientas diferente ¿Cuántos besos nos perdimos frente a frente? ¿Cuántos abrazos nos dimos mentalmente? He buscado tu reencarnación siguiente Para volver a decirte lo de siempre Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que estoy encantado de volver a conocerte Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que soy el mismo aunque me sientas diferente ¿Cuántos besos nos perdimos frente a frente? ¿Cuántos abrazos nos dimos mentalmente? He buscado tu reencarnación siguiente Para volver a decirte lo de siempre Mírame a los ojos y déjame que te cuente Que estoy encantado de volver a conocerte Siempre tuyo, en vida o muerte, en este universo o en el siguiente. Te amo. Iván. Salí del cuarto para bajar a recepción, el camino se me hizo largo y el tiempo en el ascensor eterno. Al llegar tan solo pedí un menú especial de dulces, frutas y otras tonterías azucaradas o cubiertas de chocolate. Me tomé mi tiempo antes de volver, sentado en la terraza mientras miraba las estrellas, rodeado de vegetación y hermosas flores. Pensaba que aquel lugar le gustaría a Ainhoa y que podríamos desayunar Ahí por la mañana. Pensaba en como habían cambiado las cosas desde la ultima vez que nos vimos, pero lo poco que habíamos cambiado nosotros y lo que sentíamos el uno por el otro. Pasaron mas de 40 minutos antes de volver a la habitación, pero nada amas abrir la puerta se me heló la sangre al escuchar el llanto de mi acompañante desde la habitación. Corrí hacia donde ella estaba y se quedó petrificada al verme entrar. -Pedazo de Cabrón sin corazón pensaba que te habías ido, que esto era una despedida.- Gritó agitando la carta con furia. No pude evitarlo, comencé a reír por lo tierna que me parecía verla en esa situación, y con el corazón encogido por sentirme tan importante ante el hecho de que estuviera así por pensar que me había marchado, me lancé a cubrirla con mis brazos por completo. A pesar de que esperaba alguno de sus típicos golpes de venganza tan solo me rodeó con sus brazos y hundió su cara empapada de lagrimas en mi hombro. Le dejé un par de minutos para que se desahogara por completo y cuando la noté mas calmada alcé su rostro tomándola de la barbilla y susurré: -Jamas me voy a ir cariño, incluso después de muerto me tendrás molestando por ahí.- Ella solo sonrió y volvió a abrazarme con fuerza, como queriendo fundirme con su propio cuerpo. - Eres lo mejor que he tenido siempre en mi vida, eres la persona con la que estaría dispuesto a compartir todo lo que soy y todo lo que tengo, nunca mas vuelvas a pensar que me voy a ir de tu lado... me tendrían que arrancar a la fuerza y aun así siempre volvería.- volvió a separarse de mi cuello y se tiro a besarme sin piedad, obligándome a caer hacia atrás con su cuerpo sobre el mio. Estuvimos jugueteando entre las sabanas de la cama, liandolas y desliandolas, recorriendo con besos cada milímetro de nuestros labios. Besos lentos y dulces, besos fieros y con pasión. La mezcla de contrastes que tanto nos caracterizaba. Se dejó caer sobre mi, poniendo la cabeza en mi pecho. -Escucho tu corazón un tanto acelerado.- Se burló de mi. -Quizás, pero solo quizás es porque te tengo desnuda encima mio.- -Si tienes el corazón latiendo a mi no me quiero imaginar como tienes que tener otra cosa.- Volvió a bromear juguetona mientras deslizaba su mano por el elastico de mis pantalones de deporte. -¿Que haces?- Pregunté curioso tras un leve suspiro que se me escapó ante el tacto frío de sus dedos. -Algo que parece que te está gustando.- No contesté nada. - ¿Paro?.- Preguntó frenando en seco y alejando la mano de mis pantalones. -NO.- Contesté al instante mientras le agarraba la muñeca para llevarla nuevamente a mi entrepierna. Alzó la mirada y me sonrió, joder, esa puta sonrisa de niña traviesa que tanto me ponía. Se recolocó rápidamente sobre mi, quedando a cuatro sobre mis piernas y comenzó a bajarme los pantalones sin disimulo ninguno. Su cara se trasformó completamente cuando vio que no llevaba boxers, y esa sonrisa malvada se extendió de oreja a oreja. Me incorporé para quitarme la camiseta y que ambos estuvieramos en la misma condición de desnudez. Pero me empujó hacia atrás y con una habilidad que no conocía en ella agarró mi pene. Su mano estaba fría y yo duro y ardiendo, acariciaba el tronco sus dedos de manera pausada, jugueteaba con ellos sobre mi, sin prisa, me encantaba verla así tan concentrada, mirándome fijamente a los ojos a pesar de que sabia que me moría de vergüenza. Noté como se acomodaba entre mis piernas y de manera repentina su lengua recorrio toda mi polla en una lamida intensa. Se volvió a separar para mirar mi cara, la boca abierta, la respiración cortada los ojos achinados y una sonrisa de ''no pares o te follo yo la boca''. Volvió a atacar, se centro en la cabeza, la introducía entre sus labios intercalando con pequeñas lamidas, bajaba hasta la mitas y volvía a sacarla de su boca mientras con su mano hacia un leve masaje de arriba a abajo. Se la metió entera en la boca. Su saliva caliente deslizaba por mi polla y a mi me costaba respirar un poco mas con cada movimiento de su cabeza, de vez en cuando subía su mirada para encontrarse con la mía. No podía contener mis gemidos. Cada vez mas Rápido, cada vez mas fuerte, succionaba con pasión el glande mientras su mano libre arañaba mi pecho, me clavaba sus uñas como una gata salvaje. Yo estaba perdiendo el control de mis gemidos y cada vez eran mas fuertes e intensos. -Me corro joder, me corro, no pares.- Grité mientras ella ponía todas sus fuerzas en comerme el rabo, me ponía a mil lo zorra que era a veces, me encantaba verla así y ella sabia que me estaba volviendo loquisimo. Agarré su cabeza con las dos manos presionandola hacia abajo mientras uno de los mejores orgasmos de mi vida me hacían polvo por dentro, me dejaba fundido sobre la cama. Se separó de mi limpiándose la comisura de los labios y volvió a ponerse a mi altura pasa besarme. En un giro rápido conseguí ponerla bajo mi cuerpo y comencé a devorarla, besando su fino cuello, bajando hasta sus preciosas tetas mientras acariciaba la entrada de su coño mojado con mi dedo indice y corazón. Subi a su boca, besandola, simplemente para notar como gemia contra la mía cuando metí sin avisar mis dedos en ella. Estaba apretada y cálida, humeda, pero me encantaba esa sensación contra mi mano. Comencé a moverlos dentro de ella mientras volvía a bajar para lamer sus pezones, sus aureolas, su pecho al completo, centrandome en no dejar ni un hueco sin llenar con mi saliva. Pasé a su vientre, dibujando una linea imaginaria con mi lengua hasta llegar a su pubis y cuando iba a introducir mi lengua entre sus labios exteriores... llamaron a la puerta. -No vayas.- Me suplicó. -Tengo que ir, te va a gustar la sorpresa después de que te coma entera.- Me levanté y atando una sabana a mi cintura recibí al servicio de habitaciones. Dejé que introdujeran en el salón el carrito cubierto de platos dulces de todos los colores y volví apresurado a mi habitación. Sorpresa para mi cuando al entrar me la encontré apoyada en el cabecero, terminando lo que yo había empezado. Tenia dos de sus dedos dentro de su v****a y se acariciaba el pecho con pasión. -Ven y follame, papi.- Exhaló en un jadeo que me puso cachondisimo. Me lancé a la cama dejando caer la sabana tras de mi y gateé hasta llegar a su altura y quitarle la mano con agresividad. -Las nenas buenas no hacen esas cosas.- Repliqué inhalando fuertemente el olor de su cuello, y fui bajando mi cara, rozando con la punta de mi nariz todo su cuerpo hasta llegar a sus muslos. Acaricié ambos laterales con mis palmas y abrí sus labios colocándome de rodillas frente a ella para introducir mi glande en ella. Gimió tan fuerte al notarme entrar de golpe en una dura embestida que tuve que taparle la boca.- Amor, estamos en un hotel, no podemos molestar.- Dije juguetón para picarla. Ella me sonrió picara y movió su cadera contra mi para pegarme mas, para follármela mejor. Se recostó sobre la almohada y yo coloqué sus piernas sobre mis hombros. Comencé a darle tan duro como mis fuerzas me permitían, nuestros cuerpo chocaban con fiereza, agresivamente, su cara de placer y dolor me hacían sacar mi animal interior y mis caderas se movían con frenesí hacia delante y hacia atrás en un movimiento semi circular. Ella, golosa, comenzó a acariciarse el cuerpo mientras se mordía el labio inferior. Sus tetas subían y bajaban con cada movimiento, su cuerpo se estremecía cada vez que me notaba entrar. Sus dedos se deslizaron hasta su clítoris y empezó a tocarse para mi. Yo estaba a punto de correrme, me incliné sobre ella y agarré el borde del colchon y empecé a embestirla tan duro, profundo y fuerte como podía, ella pedía mas y yo le daba mas, mucho mas. -Me corro Iván, me corro.- Gritó efusivamente mientras su cuerpo se arqueaba bajo el mio, yo me dejé caer sobre ella, notando como por la falta de respiración se me hinchaba la vena del cuello y mis musculos se tensaban. Ella también estaba tensa, me tenia sujeto del culo impidiéndome salir. Nos quedamos así hasta que pudimos recuperar la respiración. -Me muero de hambre.- Me dijo con un tono serio mirándome fijamente a los ojos. Yo estallé en carcajadas, no me esperaba esa frase para nada, pero estaba claro que era totalmente ella. -Espera aquí.- Dije levantándome de la cama y saliendo de la habitación anexa para entrar con el carrito de manjares glaseados, sus ojos se abrieron como platos y su expresión de niña pequeña ante una tienda de caramelos me achinó el corazón.- Son todos para mi princesa.- Dije haciendo una mueca de presentación a la comida. Por un momento sentí que esa, justamente esa, era la vida que quería y que los cinco años atrás que habían pasado no eran mas que una falsa ilusión de mis sueños. Mi sueño siempre seria ella.
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