La sorpresa, tratando de encajar las piezas en su cabeza. Después de todo, lo dejé con la incógnita de saber con quién estaba casado. Y creo que acaba de descubrirlo. —Elrik —menciona mi nombre y mis alertas se encienden—. ¿Qué está...? Muevo apenas mis manos, mi rostro —casi imperceptible— junto a la rigidez en mi mirada para que detenga lo que tiene en mente decir. Ella no puede saber que soy su esposo, que soy su jefe superior, aún no. —¿L-lo conoce, Sr. Mathias? —pregunta ella, confundida. —¿Que si lo conozco? —repite él. Ni te atrevas, Mathias, a menos que no valores tu trabajo ni tu vida. Cassidy lo mira expectante, así como cada microsegundo a mí, e inesperadamente a Mathias se le forma una sonrisa misteriosa. —¡Por supuesto, Srta. Sterling! —exclama con una emoción desborda

