Intenta darme un beso, pero mis manos se interponen como si tuvieran vida propia. Rayos. —¿Qué pasa, Cass? Desde ayer no me dejas besarte, ¿por qué? —Bueno, yo… —Disculpen, pero en estos momentos es más importante la presentación en la junta. —Interviene Ori.—Y que tú te apresures en ir al baño para poder ayudarnos, ¿no, Kenny? Mi exnovio se me queda viendo por un buen rato, hasta que finalmente asiente y se retira. —Carajo. —Suelto llevándome una mano al pecho.—Parecía que iba a comerme con la mirada. —¡Y cómo no! Si su novia no se deja tocar, menos besar. —Murmura.—Yo creo que vas a tener que darte prisa con el plan que tengas, porque Kenny puede enterarse por otro lado que estás casada y ahí sí se fregó todo. Tiene razón, toda la razón. —¡Pero ya! Entremos antes que lleguen los

