PVO Nicol. ¡Maldita sea, no! Pensé que esta vez la tonta de Cassidy aceptaría ser quien expondría el trabajo, que me ayudaría por ser su pequeña hermana. Incluso la excusa de que tenía examen al día siguiente fue insuficiente. Esta vez me mandó al diablo, no le importó; y su amiga, la estúpida de Oriana, la apoyó. —¿Qué haces aquí? —La puerta se abre. —¡¿Dónde demonios estabas, Kenny?! —Le grito, pero parece tan tranquilo, y eso me irrita. —En el tráfico —me responde y se sienta. —¿Tráfico? —Suelto una carcajada—. Pues tu tráfico, ¿sabes lo que ocasionó? Kenny abre su laptop y me ignora. ¡Me está ignorando! —¡¿Me estás escuchando?! —Cierro su laptop, y por fin me mira. Serio, con el ceño fruncido. —¿Qué es lo que quieres, Nicol? ¿No ves que estoy ocupado? Se levanta, y por fin cr

