Pero no obtuve respuesta enseguida. Kenny siguió en silencio, acariciando mi cabeza en forma de consuelo. Como si estuviera pensando en las palabras correctas para aliviar mi alma. Y lo necesitaba. Iba a conseguir lo que mamá me pedía, pero jamás iba a soltar a Kenny. Él era mío. —Tranquila, buscaré la manera de que sea Cassidy quien exponga, pero igual lee, prepárate en caso los accionistas te hagan preguntas. Ahí no voy a poder cubrirte. —Yo ya tengo idea —le digo con voz sensual, con una pizca de malicia. Alzo el rostro, y aunque él sigue con esa seriedad que muy pocas veces se le ve, me mira. —¿Así? ¿Y cuál es? —Indaga tomando mi mentón. —No voy a venir, fingiré un accidente. —Ni loca le digo que voy a revelar que estoy embarazada, es capaz de detenerme. —Un accidente... —murmu

