Capitulo 8

1122 Words
Capítulo 8 AXEL Por mi mente pasaban muchas cosas, conociendo a Suzette, pero al ver a su chico animándola a darnos la noticia, sabía de lo que se trataba y también me alegré de estar de vuelta en el pueblo para poder ayudarla con lo de las cabañas. Suzette, estaba muy emocionada y pronto el misterio fue resuelto. —Bueno, para ya no tenerlos en suspenso, les diré que estamos aquí por dos cosas. La primera, para celebrar mi primer mes de noviazgo con Jhonny y que, por fin, se lo pude presentar a Valentina y la segunda, porque me han ofrecido un trabajo como residente de obra en la ciudad, de jueves a domingo—dijo Suzette muy orgullosa—algo que no creía lograr con mis años, pero alguien creyó en mí y me ha dado una oportunidad. —Muchas felicidades, te dije que no te iban a negar la oportunidad laboral, te dije que ese trabajo ya era tuyo—la felicité—verás que te sentará muy bien ese trabajo para que consigas experiencia. —Te felicito, Susy—dijo Vale ilusionada, pero en un instante apagada—un momento, eso significa que me quedaré sola en la cabaña de jueves a lunes prácticamente. No Susy, ya sabes que no puedo, es mejor que hables con Danna y me encargues allá con ella, no puedo dormir sola y lo sabes. Suzette ya no le respondió a Vale y yo también me quedé con la duda de saber, de qué manera iba a solucionar todo eso. Vale no podía dormir sola, ni estar sola después de todo lo que les ha tocado vivir y no la podía culpar. El mesero llegó con la comida y por eso no se siguió hablando nada del tema y al terminar de comer, Suzette me pidió amablemente que nos fuéramos a caminar, solamente ella y yo. —Los dejamos por un rato, chicos—dijo Suzette—mientras se conocen y ordenan el postre por nosotros. —Claro, amor. Me encantará quedarme platicando con mi cuñada. Suzette y yo, nos fuimos caminando y ya que estuvimos muy lejos de Vale y de Jhonny, me soltó la bomba siendo algo que, de cualquier forma, yo ya esperaba. —Axel, sé que eres muy inteligente para deducir lo que voy a decirte a continuación y créeme que no te lo pediría si no lo necesitara tanto de verdad. —Lo sé, Suzette. Por algo mi llegada al pueblo ha sido muy conveniente para ti y créeme que no tienes ni qué pedirme que me encargue de las cabañas. Recuerda que somos socios y que a eso vine, a impedir que Vale y tú pierdan su patrimonio. Así que, deja todo en mis manos. —Gracias, Axel. Pero, no es solo que te hagas cargo de las cabañas, también quiero pedirte de favor que cuides de ella, de Valentina. Por favor amigo, es la primera vez desde que me titulé que podré dedicarme a lo mío y como sabes, ya he sacrificado mucho por ella. —Claro que sí alguien sabe todo lo que has sacrificado por Vale, ese soy yo. Déjame decirte que no debes preocuparte por ella. Nos llevamos muy bien y además ella no necesitará de nada, solo de compañía, creo que no te has dado cuenta que ella ya no es una niña, ahora es una hermosa jovencita. —Lo sé, por ese motivo me preocupo más y me da miedo que ella quede indefensa sin nadie que la proteja. —Yo la cuidaré y le daré mi compañía y lo que ella necesite. De verdad, no te debes preocupar por eso. Para eso estamos los amigos y si alguien quiere que aproveches esa gran oportunidad, ese soy yo. —Gracias, Axel. Por todo lo que haces por mí y ahora también por Vale, eso era lo que quería decirte. Volvamos con ellos, no vayan a pensar que ya los hemos dejado solos mucho tiempo. —Siempre haré lo que sea por ustedes, tú eres mi mejor amiga y para eso somos los amigos. Cuenta conmigo, siempre y claro, también Vale. Volvimos a la mesa y encontramos a Vale y a Jhonny muertos de risa, al parecer ellos pudieron llevarse muy bien y era normal, pues Jhonny al ser más joven de edad que Suzette, se podía llevar muy bien con Vale y eso me agradó. Ella al menos, no se había quedado aburrida en la mesa, en lo que volvíamos. —¿Qué te cuenta mi hermanita, amor? —preguntó Suzette a Jhonny—los veo muy divertidos y sonrientes. —Sólo nos estábamos conociendo un poco, amor—respondió Jhonny—más bien ustedes, ¿hasta dónde se fueron a caminar? Vale y yo, ya no les íbamos a dejar postre. —Sí, Susy. Queremos saber de qué hablaban—quiso saber Vale—por favor. Ya basta de tanto misterio. —Te lo diré sin rodeos Valentina, porque ya no eres ninguna niña, ya casi tienes 18 años, le estaba pidiendo a Axel si él te puede cuidar esos días que yo ande trabajando en la ciudad—dijo Suzette con sobrada autoridad—bien lo has dicho tú, que no te puedes quedar sola y encontré la solución al problema. —No necesito de los cuidados de nadie, Susy. Sólo no quiero estar sola, pero eso no quiere decir que sea una niña, ya soy toda una mujer y, además, yo pensaba en quedarme con Danna. —Valentina, no está a discusión, Axel estará al pendiente tuyo, te guste o no, él te llevará y recogerá del colegio los días que yo no esté y estarán juntos, con Danna y Dante atendiendo las cabañas y a los huéspedes, ¿Queda claro? —dijo Suzette terminando la conversación. —Cómo el agua—respondió Vale al borde del llanto. Después de comer el postre, ya sin ganas por lo que acababa de pasar entre Vale y Suzette, pedimos la cuenta y nos fuimos de vuelta a las cabañas. Jhonny se despidió de todos y se retiró. Suzette, Vale y yo, nos fuimos a nuestra cabaña y estuvimos platicando un raro, hasta que llegó la noche y nos fuimos a dormir cada uno a nuestras respectivas recámaras, el ambiente estaba muy tenso aún. Al día siguiente, muy temprano yo me levanté para hacer de desayunar para que Vale comiera algo antes de irse a la escuela, pero mi sorpresa fue que al ir a tocar a su recámara, ella ya se había marchado y pareciera como si no hubiera pasado la noche en la cabaña, en mi mente solo pasaba una cosa, que no se diera cuenta de eso Suzette.
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