–Gracias otra vez por traerme a casa –Illán asiente y lleva su mano derecha hasta mi cabello. –No hay de que, no pague el taxi y mínimo debía traerte, me resultaste terca también, Lucia –sonrió y disfruto de como acaricia mi cabello. –Tonto, ¿Nos vemos el domingo? Osea por lo de la salida al cine con todos –alza su pulgar y sonríe. –Vale, que descanses –asiento. –Y Lu, gracias. –Siempre a tu orden, Illán –acerco mi cara a la suya y beso su mejilla, mueve su cabeza a un lado para llegar a mis labios, nos damos un casto beso y con ello nos despedimos. Aprovecho de bajar del coche con prisa antes de que comience a llover. Corro hasta la entrada de casa y escucho el coche de Illán alejarse, entro de inmediato a casa, todo está oscuro y de seguro como siempre llegue yo primero que todos.

