Llevamos un buen rato en carretera, voy con la mirada a un lado, observando el camino que ha tomado Illán, no digo ni una sola palabra, ni siquiera le miro. Me acomodo en mi lugar y me concentro del todo en el lindo paisaje que tenemos alrededor, suspiro y en segundos cierro mis ojos, descanso un poco al cerrarlos y un montón de pensamientos vienen a mi mente. ¿Y si Illán me deja botada por este lugar que ni siquiera conozco? ¿Y si me hace algo malo? ¿Y si después de todo debido a sus arranques es un psicópata? Sacudo mi cabeza alejando esos pensamientos y de pronto coloco ambas manos sobre esta y me dan ganas de arrancar mi cabello por tal desespero. –Lucia, me estás dando miedo –escucho su voz y volteo a verle. –Ignórame –centro mí vista al frente y me cruzo de brazos. –Quien da miedo

