– ¿Disculpa, se conocen? –Assia reacciona y me mira. –Sí, fuimos amigos cuando éramos niños, luego mi familia y yo nos vinimos a España y no tuvimos más contacto –la miro un poco confundida y le sonrió para evitar preocuparle. –Entiendo –miro al joven de nombre, Nahel y me aparto. Creo que estoy demás entre ellos, quizás deban ponerse al día, y que mal tercio un par de supuestos comprometidos con una amiga curiosa a su alrededor. Decido caminar por todo el salón de fiesta, no conozco a nadie, solo a la familia de Assia, su hermano, algunos tíos y primos. Decido mejor salir del salón y caminar un poco. Este lugar es grande, tiene aproximadamente cinco salones de festejos, camino y lo cierto es que no aguanto los tacones, bien hipócrita de mi parte, porque para una disco si no me duelen

