Y aquí estoy, en la puerta de la habitación 3656 del hotel Bernard. La puerta se abre y mi mirada cae en la figura que está al otro lado. Mis ojos viajan de su cara a su pecho tonificado, a su perfecto abdomen… Viste solamente un pantalón pijama azúl oscuro a cuadros colgando un poco más abajo de su cadera, cosa que debería ser ilegal. Tiene el cabello húmedo, supongo que acaba de bañarse, y el olor a vainilla y coco me lo confirma. Sé que está sorprendido de verme, lo noto en su mirada y a decir verdad, yo también estoy sorprendida de estar aquí. – Hola – dice él con una sonrisa que me hace mojarme aún más. – Hola – logro susurrar – ¿Quieres pasar? – dice mientras abre la puerta de par en par, haciéndose a un lado. Entro sin decir palabra, porque como siempre, se me van las pala

