La llegada al hotel Montalbán había sido caótica para Natalie, desde que había salido de su casa con una simple maleta despidiéndose forzadamente de su padre, hasta cuando llegaron al hotel donde había varios medios de comunicación en la entrada; Rodrigo sutilmente había maldecido a su hermano asegurando que Jafar debía haberlos llamado, por lo que evitarlos había sido toda una travesía. Sumado a eso, Travis había estado marcando a su celular pidiendo verse mañana en la tarde, pero con la presencia del castaño no había podido contestarle.
— Necesito ir con mi padre un momento, pero nuestra habitación es la 117-A, sube.
Rodrigo le extendió la tarjeta de acceso a la rubia que lo miraba con una ceja alzada.
— ¿Sucede algo Natalie?.
— Has dicho nuestra habitación.
— No veo el problema chula.
— Tu habitación es la 003-A, esta es mía.
El castaño sonrió acercándose sutilmente.
— Esa habitación ya no me pertenece, Simone se ha apoderado de ella, mis cosas ya están en la habitación que ahora es nuestra y si quieres que esto funcione entonces deja de cuestionarme, además tu misma me ha pedido que deje a Simone.
— Todavía no terminamos de hablar Rodrigo — dijo Natalie antes de subir al elevador.
Rodrigo sonrió antes de caminar hacia donde sabía que Lauro Montalbán se encontraba, le sorprendió ver a su padre todavía en compañía de Simone y Jafar, no le agradaba la idea de que se llevarán tan bien, Jafar era bastante persuasivo y tenía que actuar con cautela.
— Padre, buenas noches.
— Rodrigo hijo, no esperaba que volvieras hoy — habló sorprendido Lauro, había imaginado que cuando el castaño y su prometida se habían retirado de la comida los vería hasta mañana en el abordaje.
— No padre, hemos decidido quedarnos aquí para mañana no sufrir ningún contratiempo.
— ¿Hemos? — habló Simone sin pensar ganándose la mirada curiosa de los tres hombres.
— Si, Natalie ha traído ya sus cosas, debe estarse instalando en la habitación.
— Es una estupenda noticia Rodrigo — dijo Lauro alegre — Jafar también me acaba de dar una noticia.
— ¿Ah sí? — dijo el castaño menor mientras tomaba asiento — ¿Cuál es hermano?.
— Bueno, he convencido a Simone de acompañarnos al viaje, además me ha dicho que tiene familia en Italia y está encantada de verlos.
Jafar no pudo evitar sonreír al ver la cara desencajada de su querido hermano, lo que sea que Rodrigo hubiera planeado en el viaje a Italia seguramente tendría que cambiarlo.
— Me alegro por ti hermano, por lo menos tendrás compañía mientras represento a los hoteles Montalbán.
Lauro Montalbán sintió la tensión que se había formado entre sus dos hijos, no comprendía la molestia en el rostro de Rodrigo al saber que la joven pelirroja se unirá al viaje, por otro lado claro que comprendía el pequeño golpe que el castaño menor le había dado a su hermano mayor dándole de lleno en su ya lastimado orgullo.
— Muchachos — hablo Lauro poniéndose de pie — Me parece que todos debemos retirarnos mañana será un día ajetreado.
— Tienes razón padre — dijo Rodrigo levantose — Te acompaño y me iré a descansar.
Jafar observó a su padre y hermano retirarse antes de sentir el golpe que Simone dio en la mesa.
—Ha traído a esa zorra al hotel ¿cómo es posible Jafar? — el castaño mayor podía notar la furia en la pelirroja y no era para menos — Él está tan tranquilo, estoy dudando que el viejo le haya dicho algo a la maldita rubia, seguramente también está detrás del dinero y por eso no hablo.
— Quizá tengas razón, fue una mala idea confiar en que el padre de Natalie hubiera persuadido a su hija de dejar a mi hermano, no te preocupes encontraré otra forma.
— ¿Pero cuando Jafar? — Simone miraba a su cuñado enojada, Rodrigo solo le estaba dando largas al asunto además aún estaba el hecho de que repentinamente había cambiado de parecer luego de haberla echado casi a patadas del hotel.
— Pronto Simone, debemos actuar con cautela o Rodrigo siempre terminará por sacarnos la tangente, por ahora conformate en que también irás a Italia.
La joven pelirroja se cruzó de brazos, cuando Jafar le había avisado de su plan para que los acompañara a Italia, esta no había dudado en decir que si, después de todo la rubia irá y no permitiría que Rodrigo estuviera aún más unido a ella porque si el castaño pensaba que estaría tranquilo en Italia paseando con su amante, estaba bastante equivocado.
Natalie había entrado a la habitación en el momento en que Jonas salía de ella indicando que había dejado todas las pertenencias dentro, además le había comentado que mañana él la llevaría y traería de vuelta de la universidad, para que no hubiera retrasos. No le había gustado la idea pero había decidido no objetar. Suspiró mientras esperaba a que contestarán en la línea.
— Hola rubia, ¿ya me extrañas? — la voz de Travis la hizo sonreír levemente antes de recordar el porqué le llamaba.
— Mañana podré verte solo un momento, Travis.
— ¿Qué sucede, ya no te gusta el café?.
— No, es solo…me gustaría explicarte en persona.
— Nat si ocurre algo grave, puedo ir a buscarte ahora pediré permiso para salir del trabajo.
La rubia suspiró mirando hacia la puerta, Rodrigo podía volver en cualquier momento.
— No Travis, por favor no lo hagas, solo ve a verme mañana a la una y te explicaré.
— Siento que me vas a romper el corazón.
— Travis yo…
Natalie se detuvo al escuchar la puerta de la habitación, Rodrigo la miraba curioso mientras avanzaba hacia ella.
— Mañana a la una — dijo la rubia antes de colgar.
— ¿Con quién hablabas?.
— Un amigo.
— ¿Quien?.
— Por favor Rodrigo, no te va eso de celarme — Natalie camino hasta la cama — Mejor dime ¿cual es tu plan en Italia? porque siento que voy a ciegas.
— Es una ceremonia, vas como mi prometida e iremos en representación de los hoteles Montalbán.
Natalie abrió los ojos con sorpresa.
— ¿Representación? ¿Es un evento importante?.
— Se podría decir, si eres dueño de importantes cadenas hoteleras.
— ¿Y no crees que es un evento tan importante como para que este yo?.
— De qué hablas chula, eres mi prometida — dijo el castaño comenzando a desvestirse, estaba cansado y mañana tenía que dejar todo listo para que no hubiera inconveniente con su pequeño proyecto.
— Rodrigo te dije cuál era mi plan, ir a Italia y volver para terminar todo esto.
— Y yo te dije cual era el mio chula, te vas a convertir en mi esposa dentro de muy poco.
— No.
Rodrigo bufó antes de aprisionar a Natalie contra la cama y su cuerpo, la rubia lo miró sorprendida un segundo antes de fruncir el ceño.
— Escucha bien chula porque no lo repetiré, serás mi esposa, mía Natalie, se lo que dije sobre Simone pero ya está, ya fue, te quiero a ti ¿entiendes?.
— ¿Y así de fácil acepto casarme contigo no?.
— No veo el problema.
— El problema es que no te amo, no estoy enamorada de ti Rodrigo Montalbán y es muy probable que nunca lo esté, además, no quiero casarme.
El castaño sonrió ladinamente acercando su rostro al de la rubia, no le demostraría que esas palabras le habían dolido así que optó por decir lo mismo que Natalie.
— ¿Y tu crees que yo te amo a ti? — soltó con burla — ¿Crees que alguien como yo pueda amar? Solo quiero tenerte y no compartirte Natalie, no soporto a ningún hombre cerca de lo que es mio.
— No puedes tratarme así.
— No lo haré, mientras te comportes chula.
Natalie dejó que Rodrigo la besara, debía dejar que confiara le haría comprender que no podía imponerse, no importara lo que él deseaba si no respetaba sus deseos entonces le haría comprender de otra forma. La rubia lo empujó levemente para colocarse encima de él, Rodrigo sostuvo sus rostro volviendo el beso más necesitado. Natalie hizo un gran esfuerzo para alejarse, no le daría el gusto al castaño de acostarse con ella, no hasta que la situación quedará clara.
— No habrá sexo Rodrigo.
Él la miró como si no hubiera comprendido lo que había dicho. Natalie suspiró acomodándose en un lado de la cama.
— No me acostaré contigo, ¿quieres quedarte a dormir? Hazlo, pero solo eso, así que buenas noches.
— Está bien chula, vamos a dormir.
Para Rodrigo Montalbán dormir con Natalie entre sus brazos se había vuelto costumbre, esa noche durmió con una sonrisa teniendo a la terca mujer que estaba robando su corazón consigo.
Natalie miraba el reloj que colgaba en el centro del salón de clases, el profesor Rigo daba las últimas indicaciones del proyecto final, se había dado cuenta de que había estado mordiendo la parte blanda de sus dedos mientras los nervios se apoderaban de ella, ni siquiera sabía porque estaba nerviosa no estaba haciendo nada malo. El sonido de su celular con la llamada entrante la hizo saltar nerviosa.
— Señorita de León, si es necesario salga a contestar la llamada, después de todo la clase casi termina y usted no necesita presentar el proyecto extra.
La rubia miró extrañada al profesor, se giró hacia Adrián que la miró alzándose de hombros, después de todo Rigo Niels no era un profesor al que le gustaba regalar calificaciones. Pero en ese momento Natalie no se preocupó por eso, tomó sus cosas saliendo rápidamente del salón.
— ¿Hola? — dijo caminando hacia la salida de Nova South.
— Rubia, estoy esperandote.
Natalie sonrió apresurando el paso, distinguió a Travis recargado en su motocicleta traía una pequeña rosa blanca en la mano.
— ¿Es para mí? — dijo Natalie señalando la rosa.
— Uff ¿será? — dijo Travis con una sonrisa — Creo que si te quiere, al igual que yo.
La rubia tomó la rosa al tiempo que Travis tomaba su cintura pegando sus frentes.
— No te quiero incomodar, pero te he visto y me doy cuenta que te extrañe más de lo que se supone que debería.
Natalie se mordió el labio de manera un tanto incómoda.
— No digas eso.
— ¿Por qué no?.
— Te tengo que decir la verdad, no quiero lastimarte — dijo la rubia separándose ante la mirada confundida del hombre frente a ella.
— ¿Qué sucede Natalie? Puedes decirme, lo que sea lo entenderé.
— Se que si, en el poco tiempo que te conozco se que eres buena persona — la rubia tomó la mano de Travis para sentarse en una de las bancas — No creo que haya una manera fácil de decir las cosas, así que seré directa, saldré de viaje un par de días a Italia.
— ¿Italia? — dijo sorprendido — Vaya, eso es inesperado.
— Si, bueno no iré sola — Travis asintió esperando a que Natalie continuará — Iré con Rodrigo Montalbán.
— ¿Montalbán?, ¿Como los hoteles?.
— Si, es el hijo del dueño.
— ¿Y qué relación tienes con Rodrigo Montalbán?.
— Él es mi ex novio, nos separamos un tiempo antes de volverlo a ver, su familia me tiene mucho cariño y me ha invitado al viaje — Natalie había soltado todo de repente, había pensado toda la mañana en cómo decir las cosas y lo mejor era evitar lo del trato fingiendo que de verdad había tenido una relación fallida con el castaño.
— Entiendo — dijo Travis tomando la mano de la rubia — Así que tengo que luchar ¿no?, imagino que Rodrigo Montalbán quiere recuperarte.
Natalie abrió la boca de sorpresa antes de asentir.
— Entonces pelearé por ti Natalie, pero primero necesito saber ¿lo amas?.
— No.
— Entonces lucharé por conquistarte.
Travis tomó el rostro de la rubia mirándola a los ojos un segundo antes de unir sus labios a los de ella. Natalie intentó devolver el beso con cautela sintiendo su corazón latir con fuerza, pero los labios de Travis eran diferentes, diferentes a los de Rodrigo, cuando el nombre del castaño cruzó por su mente la rubia se alejó, no podía ser, se reprendió a sí misma tenía que sacar de su cabeza al castaño, había besado a otro hombre y su maldito cerebro le recordaba al castaño, al hecho de que sentía que le era infiel. Cerca de donde la joven pareja aún permanecía cerca, Jonas Calibran había mirado la escena, sabía del trato de Rodrigo con la joven Natalie, pero nunca hubiera imaginado que la rubia tuviera a alguien más en su vida, suspiró derrotado conocía a Rodrigo hace muchos años, sabía de sus cambios emocionales tan drásticos y se había dado cuenta de que estaba haciendo hasta lo imposible para que la rubia no se fuera de su lado, quizá ni él mismo sabía que se había enamorado, o quizá no fuera amor si no obsesión una que terminaría por lastimarlo de eso estaba seguro.