*** TERRENCE SLOW *** Al regresar a casa la pasión se desató, afortunadamente no había nadie porque ni siquiera alcanzamos a llegar a la habitación, me estaba enloqueciendo, sus besos eran una adicción, tocar su piel despertaba sensaciones que nunca hubiera imaginado -Espera- dijo Amanda- necesitamos protección -No la necesitamos, soy estéril- su cara se mostró un poco confusa pero sin pensarlo continuó aferrándose a mí; entré en ella y su estrechez me infundía tanto placer que nunca tenía suficiente de ella, después de un largo tiempo de disfrutarla pusimos pause a nuestras necesidades. Amanda sirvió un pequeño refrigerio y por primera vez usamos la sala para ver televisión y acurrucarnos, yo siempre odié eso de estar empalagoso con alguien, sin embargo ahora me parecía lo más sublime

