El bosque iluminado por la luna de ángel, la cual es una luna llena con un halo brillante a su alrededor, la misma luna bajo la que Karman había nacido. Los árboles altos y majestuosos, sus hojas brillando como si estuvieran salpicadas de estrellas. En el centro del bosque, un claro de aguas cristalinas reflejaba dos figuras: la Reina Alfa sin lobo, vestida con un manto de plata que brilla con el reflejo de la luna, y el Alfa despiadado, igualmente con un elegante traje de plata, con una mirada intensa y poderosa, que parece desafiar la misma esencia del bosque.
De pronto en el silencio de la noche, la reina alfa sin lobo se encontraba parada frente al hermoso claro que refleja la luna en todo su esplendor. Estaba sola, pero con la certeza de que estaba siendo protegida. Visiones de un futuro incierto se entrelazaron con ecos de antiguas profecías, sintiendo el llamado del destino y esa conexión con el alfa despiadado, un hombre cuya oscuridad es tan profunda como la luz de la que ella es dueña. Ambos elegidos, ambos condenados a unirse para salvar al mundo sobrenatural.
Como si su cuerpo se mandara solo, la reina alfa sin lobo se vio avanzando hacia el alfa despiadado que ahora estaba justo frente a ella, su corazón latiendo con fuerza. A medida que se acerca, el aire se llena de energía y las sombras parecen bailar a su alrededor de manera inquietante.
―¿Por qué estoy aquí, frente a ti, Alfa despiadado? ―Su voz fue suave, pero decidida―. Sabes que nuestros caminos no deben estar unidos.
―Porque el destino nos ha unido ―Respondió él con voz grave, pero su mirada suave―, juntos somos fuertes, y solo juntos podremos enfrentar la oscuridad que se avecina ―Un resplandor repentino envolvió el claro y visiones de un mundo en caos aparecieron ante ellos. Criaturas oscuras asolando aldeas, ríos de fuegos y cielos cubiertos de sombras. La Reina alfa sin lobo podía sentir la desesperación y el dolor de su gente, de su pueblo, de su mundo. Instintivamente, se giró hacia el alfa despiadado, sus ojos demostrando una determinación única.
―¡No podemos permitir que suceda! ―Exclamó con fervor―, ¡Tenemos que evitarlo! ¡Hay que luchar, todos dependen de nosotros! ―El alfa despiadado dio un paso hacia ella, su mirada se encuentró con la de su reina y en ese momento el tiempo pareció detenerse. Una chispa de conexión profunda fluyó entre ellos hasta cubrirlos por completo, un amor que desafía la razón y la historia demostrando que el destino ya estaba escrito.
―Por ti pelearía las guerras que ni siquiera me corresponden ―Le aseguró―. Incluso defendería a quien no me importa porque te amo ―El corazón de la reina enloqueció en su pecho.
―¿Y si este amor nos consume? ―Casi susurró―, ¿Si nuestro destino es destruirnos?
―Entonces será un fuego que iluminará el camino hacia la victoria ―Sonrió como ella jamás lo había visto sonreír nunca―. Juntos, podemos desafiar cualquier historia.
―¡Dios! ―Karman se sentó desorientada, sintiendo todo como si hubiera estado ahí, como si lo que acababa de presenciar no fuera un sueño, sino una realidad. Ella miró su mano, está aferrada a la sabana lo cual no era lo extraño, pues con esa mano se suponía que sostenía la de Kael y la fuerza con la que aprieta la desconcertó. Es como si se aferrara a él.
Sin saber muy bien como lidiar con todo lo que estaba sintiendo en ese momento, se llevó la mano al pecho y cerró los ojos con fuerza. Está confundida y angustiada, ¿Había ella tenido un sueño profético? Esa pregunta le hizo negar, no cualquiera puede tener uno de esos, lo que le pasa a ella es que está tan dividida que su cabeza le hace malas jugadas. Kael es el culpable de que ella esté tan atormentada.
Gruñendo saltó de la cama para correr al baño, está sudando a mares y necesita ducharse para tratar de calmar todo en ella. Tiembla del pelo a las uñas y se siente verdaderamente mal, el no tener control de su cuerpo la enfurece.
―Reina ―Nova hizo una reverencia―, ¿Le pasa algo? ―Karman quien estaba tratando de entender el significado de lo que había soñado, se sintió más atrapada entre el odio y la atracción.
―No es nada ―Quiso dejar el tema de lado―. ¿No tenían guardia hoy? Kael no amaneció metido en mi cama. ―Hizo una mueca de disgusto.
―Me tocó quedarme en la aldea ―Explicó Nova―. Mi reina, la noto muy distante ―Karman cerró los ojos con fuerza.
―He tenido un sueño, Nova ―La miró con lágrimas en los ojos―, justo como el que tuve antes de que la manada fuera atacada por ese despreciable hombre, únicamente que esta vez el mundo entero peligraba y se mostraba claramente que Kael estaba a mi lado y éramos quienes defendíamos a todos.
―¿Piensa callárselo nuevamente? ―Nova se asombró―, mi reina, debe recordar lo que pasó y como se quedó callada. Debe ir inmediatamente con los ancianos del consejo ―Karman sabía que tenía que ir, pero no estaba lista para eso.
―Me presionarán para que me case ―Endureció el gesto―, ellos lo tomarán todo por el lado romántico y odiaré eso.
―¡Es su pareja y ya la reclamó de todas las maneras! ―La miró con incredulidad―. No puede hacer más nada, debe hablar con el consejo y seguir sus órdenes.
―Él hizo que asesinaran a mis padres ―Karman sollozó―, me lo arrebató todo, ¡Incluso mi libertad! ―Nova se sintió impotente.
―Aunque lo odio ―Karman miró a su beta―, él no fue el responsable, dio una orden y lo desobedecieron. Él acabó con cada uno de ellos ―Se puso en pie y le sonrió―. Quizás tiene la salvación del mundo en sus manos, han pasado siglos desde que se escuchó una profecía, tal vez ese sueño es sumamente importante ―Karman miró la mano de su beta y sintiendo confianza se la tomó y se puso en pie.
Su corazón late con fuerza, sabía que contarle todo lo que había soñado al consejo sería un error, estaba por perder el control, de tener un lobo ya habría roto la regla de no convertirse en el lugar. ¿Cómo podían ellos decirle tal cosa y después ordenarle que se casara con esa bestia despiadada?
―¿Cómo pueden pedirme tal aberración? ―Los miró horroriza―. ¿Cómo es que no tenían planeado decirme que nuestras manadas son rivales naturales, incluso más que los propios vampiros?
―De habértelo dicho ―Gunnor habló con firmeza―, habrías hecho una locura y no podíamos arriesgarnos a peder a la reina alfa.
―¡Su manada fue quien puso a la nuestra al borde de la extinción por el trono! ―Gritó rompiendo una regla más―, fui criada con todas esas historias y con el pensamiento de que en un futuro debería defendernos de ellos.
―¡Ese no es el caso! ―Lila golpeó la mesa y se puso en pie―, la profecía es clara. ¡Deben estar juntos y no hay más de que hablar!
―No pienso casarme con el enemigo ―Sentenció Karman desobedeciendo por primera vez―. ¡Prefiero morir a casarme con ese desalmado que atacó nuestra aldea, asesinó a mis padres y me tiene como una cautiva en mi propio reino! ―Limpió las lágrimas de furia que recorren sus mejillas―. Puedo aceptar luchar junto a él para salvar mi mundo, pero jamás aceptaré pertenecerle a ese despiadado hombre.
―¡Tienes que obedecer! ―Draven también se puso en pie―. Es intolerable tu comportamiento. ¡Eres la reina y tienes que actuar como tal! ―Los gritos se escuchaban fuera del salón, cosa poco común, ya que las reuniones eran silenciosas, pero esa vez todos estaban exaltados al punto de que las paredes no eran rivales. ―¡Si osas a desobedecer, lo que pase más adelante será únicamente tu culpa! ¡No sabes lo que se avecina!
―Sigue gritándole a mi luna y te dejo sin lengua.