Boneka había decidido que debía drenar un poco todas las emociones que sentía que podían llevarla a sumirse en un lugar del que temía no poder salir en días. Se dirigió al salón de música, como ya varias veces había hecho, se aseguró de que no hubiese nadie allí y tomó el violín en una mano y el arco en la otra. El nudo en su garganta no había desaparecido en todo lo que iba de mañana, se sentía tan nerviosa, susceptible y asustada que, hasta el más pequeño de los movimientos, como un lápiz cayendo al suelo, la había hecho soltar un grito. Agradecía que eso no había ocurrido en la clase de Seth y que de hecho ni siquiera le tocase ver Historia ese día, no sabía cómo reaccionaría su cuerpo y mente al hecho de que él se encontrara en la misma habitación que ella, con todas sus emoci

