Capítulo 5

1984 Words
El sol ya se estaba separando entre las nubes mientras aún estábamos en el autobús. El día de nuestro viaje había llegado y el entusiasmo de mis compañeros contagiaba a todos. Estaba feliz de viajar de nuevo. Necesitaba distraerme y sabía que no íbamos a São Paulo sólo para asistir a conferencias. Como prueba de ello, íbamos marcando lo que íbamos a hacer nada más llegar al hotel. - ¡Escucha, escucha! – Junior se paró encima del asiento del autobús, pidiendo toda su atención. – La conferencia comenzará mañana a las ocho de la mañana. Hoy, gracias a Dios, no necesitamos estar presentes. Entonces eso significa... - Oh, eso apesta, Junior. Ve al grano. – Su novia, Raquel, lo interrumpió. – Esta noche, en el bar del hotel. Nosotros. Los Paulistas. Y mucho alcohol. - ¡Toda la maldita noche! - gritó otra voz, pero no pude descifrar de quién era. Todos gritamos y la anticipación se apoderó de nosotros mientras hacíamos planes. - ¿Trajiste ropa específica? - preguntó Sarah desde el asiento frente al mío. - Fernanda se encargó de preparar mi maleta con absolutamente todo lo que no voy a necesitar. - Yo respondí. – Así que sí, lo tengo. Y no puedo esperar para llegar allí. - ¡Mírala! - Well gritó a mi lado. – ¡Qué emoción! - ¿Será hoy? - Sarah miró a Well y ambos se miraron sorprendidos. Sonreí y rodé los ojos. - Es como si nunca hubieras ido a una fiesta conmigo. Sabes que me divierto mucho. Mi compañía es incluso soportable. Y yo solo quiero bailar y bailar. Disfruten porque todo esto aquí ya casi termina. Recordé la agonía que me llevó salir de la casa y convencer a todos de que iba a estar bien. Mi hermana, la gran habladora que solo ella era, se aseguró de decirles a mis padres que había estado enferma anoche. Después de numerosas advertencias y de jurarme treinta veces que estaba bien y que si pasaba algo llamaría, se relajaron y me pidieron que lo aprovechara al máximo. - Entonces, ¿vas a beber hoy? – nuestro otro compañero de clase se unió a nuestra conversación. - No. - Le sonreí a Lucas. Yo era un poco molesta. No bebía, no fumaba. ¿Por qué todo esto si me daba vergüenza estar sobria? Y me divertí de todos modos. Bailo como una loca, pero bailo de todos modos. Y mientras hubiera música, estaría perdida sin nada de alcohol. - ¡Vale, ya vamos! - advirtió Sarah y buscamos nuestro bolso. *** Habíamos llegado hacía como una hora y ya estábamos en el hotel, yo me quedé en la misma habitación que Sara y Well ¡Pues gracias a Dios! O no tanto. - Bíola, si necesito tener sexo... - comenzó Sarah mientras terminaba de ponerse un brillo en los labios. - Podes traer. Me encierro en el baño. No hagas ningún ruido, por favor. - La advertí de inmediato. Yo no hacía esas cosas, pero no impedía que las personas que me rodeaban las hicieran cuando yo estaba cerca. Al contrario, me encantaba saber las locuras de mis amigos. Ya que no tuve ni un gramo de coraje para hacer ninguno de ellos. - ¿Y tú? - Well preguntó sin mirarme. Estaba acostado en la cama, con los pies en el aire y mirando la pantalla de su teléfono celular. – Si quieres tener sexo, ¿cómo será? Me reí. Sí, solo yo. La emoción que había estado corriendo por mis venas durante horas se estaba desvaneciendo lentamente. Y no tenía idea de por qué. Por qué de repente quise huir de esa noche calurosa. - ¿Que te pareció? - Sarah se volvió hacia mí y me hizo admirarla. Lucía un vestido n***o, corto y ceñido, que resaltaba las curvas de su cuerpo, el volumen de su cabello rizado la hacía aún más hermosa. - Seguramente tendrás sexo hoy. - fue todo lo que respondí y ella sonrió con orgullo. - Gracias. ¿Y tú? Cuídate, Fabiola, prepárate. - Me agarró del brazo y me levantó de esa cómoda silla. Miramos dentro de mi maleta y elegimos un atuendo para mí. Tomé mi bolsa de maquillaje y comencé a prepararme. La animación regresó gradualmente. Sarah puso música de fondo y empezó a bailar con Well mientras yo todavía me estaba preparando. Nos reímos de la mala coreografía y creamos nuevos pasos para las canciones que sonaban en el iPad. - ¡Lista! - Le dije a mi reflejo en el espejo. Llevé un cropped con piedras plateadas y abierto en medio de mi busto. Una falda negra que llegaba a la mitad del muslo y tenía pequeños volantes al final de la tela. Un zapato cerrado con tacones pequeños. Mi cabello estaba suelto y ondulado. Ojos con un smokey eye bien hecho, y un labial rojo en los labios. - ¡Para todo! – Well pausó la música y me miró. - Voy a tener sexo contigo hoy. - ¡Es demasiado caliente! - Sarah completó. Tenía los mejores amigos para aumentar mi autoestima y ya estaba de nuevo con el ánimo alto. - ¿Entonces vamos? – llamé mientras miraba el reloj. Eran pasadas las diez de la noche y a mis amigos solo les gustaba llegar a lugares así cuando ya estaba lleno, para que toda la atención volviera a ellos. Y yo estaba en medio de eso también. - Vamos. - Well cogió su celular y lo puso en el bolsillo de los shorts rojos. Llevaba una camisa negra y el pelo rubio estaba peinado hacia atrás. El verde de sus ojos resaltados. Tenía una belleza sorprendente. - Y sólo para actualizarlas... - Mi amigo empezó a hablar en cuanto bajamos la escalera, en dirección al bar. - No voy a dormir aquí en el hotel, voy a pasar la noche con el chico de aquí. - Guau! - Sonrío. - En cada estado hay uno. Well se encogió de hombros y nosotros cruzamos la puerta para ser agarrados por la música alta y luces fuertes y coloridas. - Había olvidado cómo la gente de la facultad puede convertir cualquier lugar en balada. - Sarah susurró en mi oído. Seguimos adelante y observé todas las miradas en nosotros. Maroon 5 cantaba Animals en el fondo y no dejé de notar gente nueva a nuestro alrededor. No estaba solo la gente de la universidad y yo estaba un poco inquieta. Pero eso no duró mucho. En un momento, Sarah comenzó a beber a mi lado y nos acercamos a un grupo de la universidad con la que teníamos más intimidad. Well se alejó en cuanto llegamos porque iba a encontrarse con su pareja. - ¿Ya está borracha? - Oí a Raquel preguntar a Sarah y ella hablaba de mí. - No! - Yo grité respondiendo. - Yo sólo estoy feliz. - Entonces volví a bailar. Nuestros colegas estaban sentados frente a nosotros y Sarah y yo estábamos cerca de la pista de baile. Bailando y riendo de otras personas. - ¿Quieres apostar a que todos hablan de ti? - Sarah gritó a mi lado. - No me importa. - Grité y bajé al piso con el sonido de la música. - Nadie va a arruinar mi noche, Sarah. Yo le sonreí a mi amiga y juntas bailamos una coreografía diferente a la de todos y toda la atención se volvió hacia nosotros. Ignoré. No le debía a nadie allí. Y yo estaba tan emocionada, estaba alterada sin necesitar ninguna droga corriendo por mis venas. Después de unos minutos, Sarah y yo volvimos cerca de nuestros colegas y Well estaba de vuelta, junto con su chico. - Amiga, vamos a calmar ese no-alcohol, ¿no? - Well comentó. Sonreí y saludé al tipo que estaba a su lado e ignoré los otros comentarios. Me senté al lado de Raquel y Sarah justo enfrente de mí. - ¿Qué tal, Fabiola? ¿Ya tienes a alguien en vista? - preguntó Junior. Me enfrenté a él porque no sabía que tenía intimidad conmigo. - Sí, Bíola. tengo que presentarte... - Te dije que no quiero. - Interrumpí a Well antes de que me dijera nada. Me estaba divirtiendo demasiado, no necesitaba que nadie me molestara para que buscara a un hombre. Estaba increíblemente bien. - ¿En serio sigues siendo así? - Alice, que no había notado que estabas allí habló. - ¿Aún perdida en sus libros y nada de un hombre en carne y hueso? Lo ignoré una vez más. No estaba tan dispuesta a escuchar a la gente que no sabía nada de mi vida hablar de mí como si estuviera siendo observada en una subasta. - Ella es sólo diferente. - Sarah empezó a hablar. - Ustedes bien que podrían beber y dejar a los otros en paz. Vayan a besar, carajo. Y olviden a quién no está besando. Miré a mi amiga y sonreí. - Es sólo que es muy difícil creer que... Usted es, ¿no? - Raquel miró fijamente en mis ojos y yo quise mucho mandarla para ir para aquel rincón. Sólo necesitaba ir a bailar. Y no acercarme a esa gente el resto de la noche. - Creo que no encontró a nadie que valga la pena. - Well intervino. - No sé, no. ¡Mira cuánta gente ahí! - Junior indicó la pista de baile. Sólo había extraños allí y yo no estaba más dispuesta a oír hablar de mí como si yo no tuviera más allí. Estaba cansada de ser siempre el saco de boxeo para la gente aburrida y no me di cuenta de la rabia que estaba hasta que me levanté de ese pequeño sofá y miré la cara de cada persona allí. - Dejen de hablar de mí como si no estuviera aquí. - Grité. - Estoy cansada de que intenten recordarme todo el tiempo lo diferente que soy, lo rara que soy. Yo sé que, para ustedes, ¡yo estoy encallada! Que yo no salgo con nadie, que yo no me permito o cualquier cosa que ustedes hablen hasta cuando yo no estoy cerca. - Estaba tan enojada que no me di cuenta de que la música se había detenido y sólo mi voz sonaba en ese lugar. - Pero estoy cansada, cansada de verdad, ¡maldita sea! Déjenme pasar mis días como me gustan, déjenme morir virgen o sin haber besado a nadie, sólo déjenme. Estoy bien conmigo misma y si no pueden tener una amiga así, estaré bien sola. Y luego empecé a caminar a fondo lejos de esas personas y finalmente la música volvió a sonar. Estaba enojada, presionada. ¡Yo estaba muy enojada! Y mientras caminaba hacia adelante, sin mirar a mi alrededor, tuve la sospecha de que me emborrachaba al estar cerca de gente borracha, porque las otras personas parecían normales y quien hacía tonterías solo era yo misma. Y así fue como tropecé con un hombre en medio del camino. Estaba sobria y mis amigas que bebieron ni cayeron, pero allí estaba yo. Demostrando la vergüenza que sólo yo podía pasar. ¡Más rabia! ¡AAA! ¡Rabia! - Calma, mi querida. - El hombre en el que tropecé agarró mi brazo ayudándome a levantar. - YO NO SOY SU QUERIDA! - Grité una vez más, con quien quiera que fuera y volví a andar adelante. Pensé seriamente en volver a mi habitación en ese momento. Pero otra voluntad habló más fuerte. Y en mi estado de ánimo en ese momento, esa actitud me parecía mucho más atractiva. Y yo respondí a mi deseo de emborracharme sólo para ver cómo iba a ser, creo que me subiría a las mesas a bailar porque reír y gritar a todo el mundo ya lo estaba haciendo. Y ese fue un camino traicionero.
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