Mirando por encima de mi hombro, vi a Blade poniéndose sobre una rodilla en el suelo, detrás de mí; su cabello plateado atrapaba la luz. Quería pasar mis dedos sobre él, pero parecía que tenían otros planes. —Déjame entrar en ese coño apretado —dijo Styx, usando las yemas de sus dedos para volver mi rostro hacia el suyo. Él movió sus caderas, deslizando su pene entre nosotros. Siseó—. Nos ocuparemos de ti. Eso lo sabía, pero me encantaba escucharlo. Sin embargo, iban a reclamarme juntos, tenían un plan. Confiaría en que harían que fuese bueno. Hasta ahora, siempre lo habían hecho. Styx bajó una mano hacia mi cadera, me ayudó a ponerme de rodillas y alineó su pene contra mi entrada. Se deslizó dentro del agujero por lo húmeda que estaba. Echándome hacia abajo, me abrí lentamente alrededo

