Ares. Realmente la estábamos pasando bien, desayunamos en armonía después de que Aaron y Leah hablaron por un largo rato. Debo decir que ella cambió su actitud después de esa charla, estuvo ausente al principio y puedo decir con total seguridad, que estaba asustada. Pero así era ella, asustadiza y a la vez muy valiente. Enfrentaba hasta lo imposible y a pesar de las cicatrices que son parte de su vida, ella sale adelante con una buena actitud. —Entonces, ¿eso quiere decir que ustedes ya están juntos? —mi hija empieza a aplaudir con emoción—. ¡Al fin voy a tener una hermosa madre para presumir! —Daña a mi prima y te la verás conmigo, perro sarnoso —esta vez era Jay, quien hablaba. Leah se empieza a reír, haciendo que me sienta dichoso por tenerla en mi vida. Es más hermosa cuando

