El Senado Galáctico vibraba con su habitual murmullo de voces y hologramas, pero Kira no estaba escuchando.
Un asistente se inclinó a su lado.
—Senadora… llegó un informe urgente.
Kira activó el panel privado.
Las imágenes aparecieron fragmentadas:
lecturas de energía anómalas, rastros de armamento avanzado, interferencias imposibles de clasificar.
—Actividad militar no autorizada —dijo el asistente—.
En los bordes olvidados.
Planeta Ca‑pa 7.
Kira sintió un frío inmediato en el pecho.
Ca‑pa 7.
Un nombre que no figuraba en discusiones oficiales.
Un lugar que nadie vigilaba.
Un punto ciego del universo.
—¿Quién intervino? —preguntó con calma forzada.
—No hay firmas claras —respondió—.
Pero no fue un conflicto local.
Esto fue… una cacería.
Kira cerró los ojos un instante.
No necesitaba más datos.
Nahraa.
Se levantó de su asiento, ignorando las miradas del resto del Senado, y se dirigió a una sala privada. Activó un canal de comunicación cifrado, uno que solo usaban madre e hija.
—Vamos… —susurró—. Respondé.
El canal permaneció en silencio unos segundos eternos.
—Nahraa —repitió—.
Si estás donde creo que estás… respondé ahora.
El holograma parpadeó.
Interferencias.
Ruido.
Una señal débil.
Finalmente, la imagen de Nahraa apareció, incompleta, con el rostro cubierto de polvo y el fondo iluminado por luces de emergencia.
—Madre… —dijo—.
No era una falsa alarma.
Kira cerró los puños.
—Ca‑pa 7 —afirmó—.
¿Qué encontraste?
Nahraa tardó un segundo en responder.
—Algo que Varhlok también está buscando.
Kira comprendió al instante la magnitud del problema.
—Entonces el Torneo ya no es solo un torneo —dijo—.
Es una excusa.
Nahraa asintió.
—Y el tiempo se terminó.
Kira respiró hondo, recuperando su temple de senadora.
—Volvé con vida —ordenó—.
Y traé a ese muchacho con vos.
La transmisión comenzó a degradarse.
Antes de cortarse, Nahraa añadió:
—Madre…
esto va a cambiarlo todo.
La señal se perdió.
Kira quedó sola, mirando el vacío holográfico.
Por primera vez desde el fin de la Gran Guerra,
el Senado estaba ciego.
Y Kira lo supo con claridad absoluta:
El Torneo de las Mil Galaxias ya había comenzado…
aunque nadie hubiera pisado todavía el campo.