Capítulo 7

2880 Words
Miro la puerta cerrada con furia, la ganas de romper algo se incrementa por cada segundo que mi mente repite su visita, no se quien se piensa que es o quien se piensa que soy yo, si cree que por decirme eso voy a volver a sus brazos como una tonta enamorada esta muy equivocado, el no entiende que por muy enamorada que esté, se decir adiós, hacerme la dura, se fingir mejor de lo que él fingió, con un suspiro maldigo el día que lo conocí, tal vulnerable, me embaucó con su falsa galantería, prometiéndome la luna, el cielo y las estrellas, no es más que un simple mortal, prepotente, engreído, egoísta y carente de empatía, tuvo tres años para valorarme como sé que otros lo hubieran hecho, echó a perder su oportunidad. Repite eso mil veces más y tal vez logres desencantarte— se burla mi subconsciente. — llámame loca, pero creo que ese hombre sigue enamorado de ti — escucho la voz de Stefany. — tu no has escuchado nada de lo que te he contado ¿cierto?— hablo con un dedo acusador — no me importa lo que él sienta, no lo quiero en mi vida, no lo necesito — sentencio más para mi misma que para ella . Mi amiga asiente con la cabeza entendiendo que aun es muy pronto para hablar de ello, sabiamente decide volver a su trabajo mientras yo hago lo mismo, por suerte el resto de mi jornada pasa sin ningún otro inconveniente, mi mente se distrae entre reuniones sin importancia pero necesarias, me encargo personalmente de concertar una cita con Lucas Black, quiero saber más sobre ese proyecto. Las horas pasaban y el sol se ocultaba dando paso a la luna, que hoy parecía brillar más que otros días, el cielo completamente despejado prometiendo una grandiosa noche entre copas y bailes obsenos, risas y largas charlas. — señorita Hunter, aquí hay una mujer que quiera verla . Escucho la voz de mi secretaria a través del teléfono de mi escritorio que conecta con el suyo, extrañada miro la hora, tal vez olvidé la última reunión del día, pero ya son las once de la noche, no debería de haber nadie del personal administrativo a excepción de Stefany y yo, probablemente Lily ya debe estar a punto de irse por lo que decido no atrasarla. — muy bien, déjala pasar. Poco a poco las pocas ganas que tenia de ir a esa famosa discoteca, se va disipando, definitivamente no contaba con esta distracción. — hasta el lunes, Señora Hunter — se despide Lily. Sonrío ante la palabra "señora", probablemente ya habrá visto esas revistas del corazón donde aseguran y perjuran mi matrimonio con ese magnate prepotente, sin embargo no me quejo, pero por alguna razón suena a prohibido. La puerta se abre pero no presto atención, en la agenda de mi móvil busco información sobre la entrevistas que tuve a lo largo del día y las que me faltan, pero en lo que a mi respecta por hoy ya he cumplido con todas, extrañada elevo la vista, frente a mi hay una mujer vestida con un impecable vestido n***o de media manga, largo hasta las rodillas, escote en V, bastante recatado , cabello rubio recogido en un elegante y perfecto moño alto, sus ojos verdosos me miran con cierta cautela, se detiene frente a mi, al otro lado de mi escritorio, un elegante bolso de cuero blanco le cuelga del brazo. — Señora Bennet, que agradable sorpresa — hablo con ironía tiñendo mi voz. — Alex por favor.... — oh, perdone señora, pero no creo que exista tanta familiaridad entre usted y yo — la interrumpo con frialdad —para usted soy la Señorita Hunter— le aclaro. — pensé que estabas casada — comenta pensativa. — me temo que usted y yo no tenemos nada de que hablar — hablo con falsa tranquilidad — voy a tener que pedirle que se marche. Señalo la puerta cuando hace ademán de decir algo, no se lo permito y ella sabiamente lo entiende y decide marcharse, sin embargo sé que mi encuentro con ella no ha finalizado aquí, se que volveré a verla porque sé que algo quiere, mi padre me lo advirtió, previó este momento, más bien su regreso. Después de esa desagradable visita, decido volver a casa a cambiarme de ropa, tal vez tomar una ducha antes de ir a buscar a esa rubia, en el camino a casa decido que me veo bien, por lo que desvió mi destino hacia casa de Stefany, las calles están repletas de coches y transeúntes, algunos tienen prisas por llegar, mientras que otros muchos caminan con tranquilidad en dirección al bar más cercano, las luces iluminan las calles, dándole honor a su apodo de la ciudad que nunca duerme, después de un largo trayecto, aparco el coche bajo la casa de mi amiga, salgo del coche y le envío un mensaje para que baje. Mientras espero saco un cigarro de mi pitillera, distraída observo a la gente pasar, cada una perdida en sus propios pensamientos, otras charlan animadas con sus amigas, risas y música se escucha, música de algún apartamento, casi por instinto miro a mi derecha, no puedo evitar sonreír ante la pareja que a grandes zancadas se acerca a mi, uno de ellos más alto que el otro, una gran sonrisa acompaña sus rostros relajados. — estas preciosa, zorra — dice Brayan a modo de salido. Alto de cabello marrón oscura con algunas mechas rubias, piel morena, cara semi alargada, labios gruesos y ojos grandes de color avellana, vestido con unos jeans rotos, una camiseta rosa palo, mi amigo feliz me envuelve en un abrazo antes de pegar sus labios con los míos, un simple roce que demuestra el amor fraternal que nos tenemos. — estas preciosa, cielo — saluda Tyler, su esposo. Me regala una sonrisa y un corto abrazo, el es un poco más bajito que mi amigo, labios delgado, ojos verdes oscuros y cabello rubio, era el típico americano, no es musculoso pero tampoco estaba gordo, se podría decir que su aspecto físico era el adecuado para mi amigo, ambos hacen una grandiosa pareja, se nota el amor que se tienen. — ¿y Stefany? — pregunta la pareja al unísono. — Aquí estoy bebé!!— grita la susodicha desde su portal. Sonrío cuando ambos hombres se lanzan al cuello de esta, ella feliz los recibe con los brazos abiertos, tan cariñosamente y amigable como siempre, viste con una falda corta de cuero n***o de cintura alta, con un top de cuerpo rojo y unos tacones kilométricos, se ve preciosa, ella sabe la inocencia y el atrevimiento en un simple conjunto, su cara de muñeca le daba un aspecto más aniñada e inocente, todo lo contrario a lo que ella es. — sabia que no te cambiarias, eres aburrida — refunfuña a ver qué sigo llevando la misma ropa que esta mañana. Me encojo de hombro quitándole importancia, el vestido no es muy largo y se puede decir que es perfecto para ir a una discoteca aunque ella no va a admitirlo. — ahora que estas divorciada, significa que has vuelto al mercado — señala Stefany con alegría. En cierto que antes de conocer a Derek, ella y yo salimos bastante, en busca de nuevas víctimas, o así los llamaba ella, yo era la única que la seguía en sus locuras y viceversa, por lo que mi matrimonio nos llevó a hacer cambios drásticos en nuestras vidas. — ¿como que estás divorciada?— pregunta Brayan llevándose la mano al corazón — ya no estas con el Dios...— se interrumpe cuando recibe esa mirada amenazante de su marido, en respuesta se aclara la garganta sin quitarle la vista de encima — ¿que ha pasado? — pregunta nervioso. Stefany y yo no podemos evitar soltar una carcajada por la situación, su marido es celoso, todos lo sabemos pero Brayan muchas veces no se puede controlar y eso lo hace más gracioso. — Creo que deberíamos irnos ya si no queremos llegar tarde — se apresura a decir mi rubia favorita. Todos asentimos y emprendemos camino hacia allí, los cuatro nos montamos en el coche y conduzco hacia la discoteca Pacha, nunca he ido pero sin lugar a dudas ya había oído hablar de ese lugar, es una discoteca bastante famosa, celebridades reservaban el área vip por un poco de diversión, tanto era así que hasta Derek hablaba de ese lugar, espero realmente no encontrarme con el. Al llegar no me sorprendo al ver esa larga fila que parecía rodear la manzana, luces de Neón iluminaba el edificio en su totalidad, luces rosas y azules, tener que hacer toda esa cola me hace replantear la idea de ir a otro sitio, pero lo deshecho al ver el brillo en la mirada de mi amiga, está emocionada y se que no querrá irse así por las buenas y no seré yo quien estropee su ilusión de poder entrar a tan famoso lugar. — Venga! Cuanto antes hagamos cola, antes entraremos — nos anima excitada. Todos nos miramos y decidimos seguirla, cuando ella se pone en ese plan es difícil hacerla cambiar de opinión, entre risas caminamos al final de la cola, pasamos por la entrada, ambos hombres miran esperanzados esa puerta custodiada por dos gorilas muy bien entrenados, temo que para cuando logremos entrar ya sea de día. — Hey, gata! Escucho una voz que sobresale por entre el resto, esa voz se me hace terriblemente conocida, curiosa recorro la vista por entre los presentes buscando algún rostro conocido, solo hay una persona que me llama así, de pronto diviso una mano elevada en el principio de la cola, esta se agita llamando mi atención, lentamente me acerco, uno de los gorilas me mira fijamente con una gran sonrisa, viste totalmente de n***o con un auricular en su oreja derecha, definitivamente trabaja aquí, cara redonda, ojos n***o como la mismísima noche, pasa por debajo de la cuerda roja y emprende camino en mi dirección, sonrío cuando veo ese dragón c***o tatuando a lo largo de su brazo, con una sonrisa y sin dudarlo me abalanzó a sus brazos que no dudan en cogerme con firmeza. — Hector!! — chillo de alegría — que alegría verte — lo miro con melancolía. El fue uno de mis compañeros en mis clases de MMA desde que tenía seis años, hasta los veinte que fue cuando lo dejé, éramos grandes amigos, amigos, hermanos de ring, eso es lo que me decía mi padre, no ha cambiado nada, a excepción de esa rudeza que antes no tenía, el siempre me llamaba gata, decía que mis movimientos se asemejaban a uno, eran ágiles y certeros, dulce por fuera, pero agresiva por dentro, no se equivocaba. — Me enteré que te casaste con... — si, que loco ¿no?— lo interrumpo un poco nerviosa. Ese es el tema que ahora está en boca de todos, tuvo que salir a la luz en el peor momento de mi vida, genial!. — ¿Vais a entrar? — pregunta mirando a mis amigos que pacientemente esperan que deje de hablar, Asiento con una sonrisa, mierda, me había olvidado de ellos, me giro y los tres asienten con una radiante sonrisa, parece ser que nuestra noche va a empezar más antes de lo previsto pues Hector nos ofrece entrar sin necesidad de hacer esa larga cola. — en serio?— preguntamos Stefany y yo al unísono. Asiente sin borrar esa sonrisa al tiempo que su compañero nos abre la puerta dándonos acceso libre, la música sale del interior despertando a las personas que se distraían en otras cosas, ignoramos las miradas fulminantes de los presentes y entramos sin hacernos de rogar, pero mi amigo me intercepta antes de que pueda cruzar dicha puerta. — cuando te vea aquí, se pondrá hecho una furia, ¿lo sabes no?— dice esta vez serio. No sé a qué se refiere, pero de todos modos asiento con la cabeza extrañada, como si aquello lo tranquilizase, me suelta y sigo a mis locos amigos, no sé a qué ha venido eso y sinceramente no sé si quiero averiguarlo. Algún Dj pincha sus mejores temas mientras los demás bailan absortos por la mezcla de ritmos y sonidos, entre empujones nos abrimos paso hasta la barra del local, dos barman nos reciben con una sonrisa, vestido con camisa negra y una pajarita del mismo color, Stefany se adelanta y pide cuatro chupitos de tequilas. Las horas pasaban mientras yo perdía la noción del tiempo entre risas y bailes, las luces parpadeantes acompañaban mi estado de embriaguez, con una sonrisa observo a mis amigos bailar sin tapujos en medio de pista, pegados como dos amantes en el principio de su relación, Stefany no se queda atrás que provocativamente le baila a un desconocido haciéndole enloquecer con su movimiento de cadera, me rio al ver la cara del desconocido, casi babea al ver como mi amiga se agacha poniendo el culo en pompa y moviéndolo al estilo Miley Cyrus, yo por mi parte me distraigo con copa en mano disfrutando de tan maravillosa visión. — ¿Bailas? — escucho la voz de un chico que sobresale por entre la música. Lo miro de arriba abajo, de mi tamaño, delgado, vestido con una camiseta negra, brazos completamente tatuado, pupilas dilatas confirmando su ingesta de algún tipo de drogas en su sistema, cabello largo recogido en el moño mal hecho, producto de las horas encerrados en este lugar, barba espesa cubría sus delgados labios. A modo de respuesta solo niego con la cabeza y le doy otro sorbo a mi copa, pero este no parece ser del tipo que acepte una negativa, pues sin pedir permiso me coge de la mano y me arrastra al interior de la pista, pero el exceso de alcohol en mi sistema me impide negarme, al contrario, ya no soy capaz de controlarla, ambos saltamos y bailamos con el puño en alto, cierro los ojos y me muevo al compás de la música, totalmente atraída por ella. Pronto siento una mano atrevidas posarse en mi cintura, el desconocido tira de mi pegándome a su cuerpo, mi culo se pega a su sexo aun dormido, me sorprendo al sentir la rudeza de su cuerpo sobre mi, pero no abro los ojos, me dejo llevar, muevo mis caderas al ritmo de la música, tentándolo, poco a poco su cuerpo reacciona al mío, no puedo evitar sonreír, unos labios se pegan a mi cuello desnudo y no puedo evitar soltar un profundo suspiro, conozco esos labios, ese aroma que se mezcla con el resto de personas, pero no me pasa desapercibida, pero aun así no dejo de moverme, me restriego contra él como gata en celo, un gruñido casi salvaje llega a mis oídos haciendo que se me erice la piel de placer, embelesada giro sobre mis talones solo para encontrarme con esa azulada mirada que en sueños echo muchísimo de menos. — ¿que haces aquí?— le pregunto hablándole al oído para que pueda escucharme perfectamente. — soy dueño de este sitio — se encoge de hombros como si no fuera la gran cosa — ¿que hay de ti? — pregunta sin separarse un solo centímetro. Observo hechizada el movimiento de sus labios, su sonrisa, su perfecto rostro, un deseo casi primitivo invade mi cuerpo entero, me muerdo el labio dudando si besarlo o no, pero antes de que entre en razón me abalanzo sobre sus labios, me abro paso entre sus labios que dudosos me siguen el juego, enredo mis brazos al rededor de su cuello profundizando el beso, nos fundimos en un ardiente beso cargado de deseo, deseo primitivo, nuestras lenguas juegan realizando una danza perfecta, una lucha entre ellas, ambos nos abrimos paso, me pega contra la pared con rudeza y sin abandonar mis labios, jadeo cuando la pared detrás de mí se mueve, entramos en el interior y Derek cierra la puerta detrás de el, la música pasa a segundo plano y se que estamos en una habitación oscura, no me preocupo y casi desesperada le quito su camiseta por la cabeza al tiempo que él me sube la falta de mi vestido, ambos decidimos pasar de los juegos preliminares y pasar a la acción, Derek hace a un lado la fina tela de mi ropa interior y me penetra con rudeza, clavo mis uñas en su espalda, arruga el ceño y se muerde el labio callando su gemido, una nueva embestida hace que jadee extasiada, me embiste con la perfecta dosis de dolor y placer . — Eres. Solo. Mia. Señora. Black— gruñe por cada embestida suya . Intento protestar pero de mis labios solo salen sonoros gemidos y jadeos de placer confirmándolo, me vuelve a besar tragando cada gemido que se me escapa hasta que ninguno de los dos puede más y llegamos al éxtasis al mismo tiempo, me muerde el hombro vaciándose en mi interior, esconde su rostro en mi cuello recobrando el aliento, aun con su m*****o en mi interior y es en este momento en el que me pregunto ¿que cojones estoy haciendo?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD