Capítulo 40

2953 Words

Observando a su pareja intentando encender el fuego en la parrilla, Mattias bajó los escalones del porche trasero e inmediatamente fue a su lado, rodeándole con sus brazos y recargando su mejilla en su amplia espalda fuerte. —¿Cómo estás? —preguntó, plantando un beso entre sus omoplatos. —Bien —respondió Devak, colocando una mano sobre las suyas. —Cariño, creo que olvidas la parte en que te conozco y que esta cosa del lazo funciona en ambas direcciones —indicó, golpeando su espalda suavemente con su frente. —Y precisamente es por eso que debes de saber que te estoy diciendo la verdad, ¿no? —argumentó su alfa y Mattias no pudo pronunciar nada para contradecirle. Porque justo como este le había dicho, en realidad, Mattias no podía sentir nada de dolor, angustia o molestia siendo enviado

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