> Cuando Joseph termino de besar mi vientre y hablarle, mire el reloj ya pasaban de las once, dude un buen rato y le dije que se quedara salí de mi habitación, para buscarle una pijama de mi primo Ezequiel; que en vacaciones pasaba tiempo aquí, pero desde que murieron mis padres venía muy poco, cuando regresó ya él había tomado una ducha y estaba con una toalla que solo tapaba su parte íntima, pero su pecho trabajado me hizo tragar saliva. — Toma té traje una pijama de mi primo Ezequiel para que duermas cómodo — le digo sin mirarlo y él me tomó de las manos atrayéndome a su pecho. — Claro que voy a dormir cómodo, si estoy contigo — le digo al oído y miró de reojo su expresión, está totalmente sonrojada. — Puedes soltar tu agarre por favor, necesito una ducha. — camino al guardarropa

