Greta carcajeó con complicidad. —Tal vez —respondió con coquetería—, también supe qué están necesitando una abogada con gran experiencia. La mirada de Aldo brilló con entusiasmo. —¿Volverías a trabajar en el despacho? —Si es preciso ahora mismo —contestó Greta con determinación. Aldo esbozó una amplia sonrisa y le ofreció el brazo. —Ven conmigo, tengo un caso que te va a interesar, debes salvarle el pellejo a mi cuñadito. Greta arqueó una ceja, miró a Aldo con curiosidad, y asintió con decisión. —¿De qué se trata? —En el camino te explico. **** —Lo siento señor, no pudimos hacer mucho con esa nota de prensa. La niña se quedó con sus padres, y hay opiniones divididas con respecto a la reputación de Giovanna, hay gente que la juzgan, otros la apoyan. —¡Maldición! —gruñó Arnau, g

