Stephen
Lander mira a Carther como si yo no estuviera aquí también, se acercó a ella apretando su pierna para detener la sangre, todo lo que podía escuchar era "perdóname cielo. Perdóname", era un enfermo, odiaba como la tocaba, la cercanía que parecían tener.
Me miró con una sonrisa burlesca, y tomó la mano de Carther obligándola a pararse y quedarse a su lado.
- ¿Por qué tan serio Stephen? ¿No ves que te estoy dando los últimos minutos con ella? Deberías agradecerme...- Carther me miró suplicante, esperaba que me quedara tranquilo ¿mientras ella tocaba de esa manera?
-No te atrevas a tocarla...- me miró con suficiencia.
- ¿Todavía no entiendes que el único idiota que no es bienvenido aquí eres tú? Stephen. Carther siempre ha sido mía y ahora que ya no estarás...estoy seguro que seremos muy felices - tomó la cintura de Carther besando su cuello.
No lo soportaba, no podía soportarlo, la manera en que parecía conocer su cuerpo, las imágenes de ellos dos juntos pasaron por mi mente. Por mucho que quería seguir el plan no podía tenerlos así frente a mí.
-Está enfermo Lander, ¿cómo no ves que no te quiere cerca? ¡Si la amarás tanto como dices la dejarías en paz! -
-Tú y tu estúpido romanticismo...-tomo a cárter del brazo y la sentó en una silla apuntándole mientras se acercaba a mí- eres un pobre débil Stephen, te di la oportunidad de corromper su puto cuerpo y te enamoraste de ella, todo lo que te pedí que hicieras y ni fuiste capaz de hacer nada
- ¿Por qué la lastimas? ¡Dime cuál es tu jodido problema! Ella no te ha hecho nada...sólo sintió lástima por un pobre niño lastimado ¿es que no eres capaz de ver lo patético que eres? Creyendo tener a todos bajo tu dominio, cuando al final del día...ella está en mi cama, es la madre de mis hijos, y va a pasar el resto de su vida conmigo. ¿dónde caes tú en eso Lander? Das lástima...cuán patético y triste ser-
Me miraba, pero no estaba aquí, parecía estar en un trance, como si estuviera muy lejos y sólo su cuerpo estuviera presente. Me miró con una sonrisa, pero en su mirada había dolor.
Incluso los monstros tienen corazón.
Pasó su mano por sus labios mirándome nervioso.
-Tu no entiendes...he disfrutado todos estos años de verlos sufrir, cada segundo de sus vidas ha sido controlado por mí, tu no entiendes lo poderoso que me siento cada vez que veo que puedo causarles dolor, jamás entenderás lo que se siente ver la súplica en los ojos de una persona...como suplica que le permitas vivir, la forma en que la vida abandona el cuerpo con el último aliento...casi eres un Dios terrenal. -
La mirada de satisfacción, la forma en que parecía orgulloso de su filosofía de vida sólo me dejaba ver cuán enfermo estaba.
- ¿Sentiste satisfacción cuando mataste a la única persona que logró amarte Lander? dime Kian... ¿sentiste satisfacción cuando le quitaste el último aliento de vida a tu madre?
Torció los labios con rabia, parecía bastante sorprendido de que lo supiera, tenía que sumar dos más dos para darme cuenta de cuál era su secreto, las personas tan dañadas como el suelen desear que todo el mundo entienda su dolor, suelen quebrarse al punto se no entender cuando es suficiente. Lander era una de esas personas. Su expediente no decía demasiado, sólo que su madre había sido violada frente a él cuando tenía quince años...nunca hablo al respecto, y el cuerpo de su madre jamás fue encontrado, eso hasta dos años después, a veinte metros de su casa, enterrada en un bosque y con marcas en su abdomen que formaban una palabra:
"Aletea"
Su madre era prostituta, o eso se creía al menos ya que al voltearla en su espalda había sido tatuada la palabra: σκύλα
Esa era su verdad...y el creía que debía revelarla para el mundo, ¿para que se compadeciera de el? ¿para que entendiera su dolor?
-No sabes de lo que estás hablando...no hables de ella! - se apartó mirando a Carther, entonces entendí por qué.
Su aspecto físico, la forma en que le pedía vestirse, sus ojos marrones, todo lo relacionaba a su madre...Carther era sólo un objeto que intentaba relacionar con ella, si la lastimaba entonces creía lastimar a su madre.
-Lander. - la voz de Carther tembló al ver la mirada de odio de él.
-No importa cuánto la lastimes Lander. Tú madre no volverá, y tú no podrás cambiar lo que has hecho ¿por qué matar a la única persona que parecía interesarse por ti?
-Que te calles! - grito mirándome perdido- ¡No sabes de lo que estás hablando, no hables! ¡Ella lo merecía, sólo pasaba acostándose con hombres enfrente de mis narices, nunca le importe! "Lander...Eres un puto estorbo" "tendría que haberme deshecho de ti"...-repitió para él una y otra vez- Fingiendo ser la madre perfecta para que mi supuesto padre le diera dinero todos los meses...el mundo tenía que saber la clase de madre que era...
- ¿Cómo se sintió? ¿por qué ocupar el nombre de tu padre para lastimar a Carther? - me miró saliendo de su trance con una sonrisa de suficiencia.
- ¿Y por qué no? Todo el mundo hace daño. Todo el mundo lástima ¿porque yo no podría hacerlo? Dime dónde está la diferencia entre lo que tú le hiciste a ella...y lo que yo hice.
-Yo la amo - comenzó a reírse mirándome con lástima.
- ¿La amas? ¡Que concepto de amor tan imbécil tienen ustedes! ¡Todo el puto mundo lo tiene, si el amor no duele no es amor, no importa lo que pase el amor es una lucha de todos los días, y una mierda! ¿Toda esa basura es un invento, el amor no debería doler - miró su arma- no tiene que doler, porque el amor es puro...el dolor no tiene que existir, porque el amor lo cura no lo provoca, que clase de enfermo de mierda ama el dolor? - sonrió cargando su arma- ah. sí, yo ¿verdad? - río apuntándome- Todos los que creen en ese estado de estupidez llamado amor. Aman el dolor tanto o más que yo.
- No puedes lastimarla ni a ella ni a mi...lamento decirte Lander que nada en este mundo va a lastimar el amor que siento por ella - rodó los ojos suspirando.
-Odio lo sensible que te has puesto Stephen - camino hasta una pequeña Tablet sobre un atril, Carther se acercó a mí rápidamente- pero me encanta sorprenderte así que he preparado algo para ti -apero un botón para desbloquearla- Carther...No- con un tono se advertencia, Carther se apartó de mi dejando algo en mi mano.
Era un cabron, la voz de mi pequeña Zoe comenzó a resonar en mis oídos, el rostro de Carther se tornó pálido, el rostro de satisfacción de Lander era indescriptible. De todas las posibilidades está era la última que pasó por mi mente.
Zoe en el parque..
Zoe en casa...
Zoe tomando su mano...
-Y Stephen, ¿te sorprendí? - sonrió cruzándose de brazos