Lo peor había pasado. Lo que les esperaba ahora era una vida llena de amor y calidez. Hasta el momento, Nate no le había dado ni una sola razón para dudar de su sinceridad... solo de su cordura. Desde que se habían casado, no había perdido la oportunidad de alardear de su estado civil. Llevaba sus marcas como insignias de honor. Dave lo había molestado delante de ella un par de veces. Mientras ella se derretía de vergüenza, Nate no mostraba ni rastro de pudor; en cambio, sonreía con orgullo como si hubiera logrado una gran hazaña. Sera sonrió inconscientemente. Estaba disfrutando plenamente de su estado civil. Su palma se deslizó por la suave curva de su vientre. La barriga había crecido hasta convertirse en algo notable. En tan solo unos meses, sus vidas darían otro giro. Habría alguie

