Años atrás… La niña en el armario se acurrucó y escondió su rostro entre sus rodillas. Todo su cuerpo temblaba de miedo. Sus ojos se cerraron mientras gotas de sudor salpicaban su suave piel de bebé. —Sé que estás ahí. Sal, niña, es hora del recital —le canturreó una voz musculosa y quebradiza. La niña se presionó contra la pared detrás de ella y juntó las manos con fuerza. En ese momento, la puerta del armario se abrió permitiendo que un rayo de sol la ilumine. —Lisa, sal ahora —la voz se había vuelto severa ahora y rezumaba la promesa de un castigo si era desobedecido. Lisa levantó lentamente la cabeza. Su corazón se hundió ante la vista frente a ella. La niña salió lentamente del armario y se paró con la cabeza gacha frente al anciano. Una sonrisa enfermiza se deslizó por los la

