—Hola, espero no haberte hecho esperar mucho. Charlotte levantó la vista de su teléfono y se encontró con un par de ojos color chocolate que la miraban. Sus labios estaban abiertos en una sonrisa de disculpa. Ella le devolvió la sonrisa con la suya y sacudió la cabeza levemente. —No mucho —Charlotte le restó importancia y le hizo un gesto para que se sentara. Un camarero se acercó y les pidió su pedido. —Me alegro de que hayas aceptado reunirte conmigo —comenzó Reyes, sonriéndole. Charlotte no pudo evitar sonreír. Tal vez no lo hubiera hecho si Ara no hubiera insistido. —Entonces, ¿cómo va el trabajo? —Reyes sabía cómo iniciar una conversación y mantenerla fluida. A diferencia de Ares, era comunicativo y tranquilo. Hablaron durante una hora. Fue principalmente Reyes el que hab

