Los ojos de Charlotte se abrieron de par en par cuando la botella se estrelló contra la cabeza de Reyes, lo que provocó un grito de pánico. Por un momento, su mente se quedó en blanco mientras intentaba procesar lo que acababa de suceder. Vio cómo alguien lo levantaba bruscamente y luego lo empujaba al suelo. La sangre le corría por la cabeza. —Reyes —se puso de pie de un salto y se dirigió hacia él, sin importarle el dolor que le subía por las piernas. Pero antes de que pudiera alcanzarlo, un par de brazos fuertes la empujaron hacia atrás. Su espalda se tocó con un pecho firme y tonificado. Pero estaba demasiado concentrada en su amigo como para percibir la familiaridad. —Reyes... que alguien llame al médico, por favor —gritó mientras luchaba sin éxito contra el mechón de sus brazo

