Ares había ordenado el almuerzo para ellos. —He pedido espaguetis, albóndigas y helado para el almuerzo. ¿Quieres algo más? —Ares levantó la vista de su teléfono y preguntó. Charlotte se detuvo por un segundo. Todos estos eran sus favoritos. Continuó escribiendo en su computadora portátil. —No tienes por qué molestarte. Pediré mi almuerzo —desestimó su pregunta. —No hay problema. Me encanta hacer cosas por ti y ya he hecho el pedido —afirmó. Le gustaba proveer para ella. Charlotte no respondió. Ares tenía un montón de trabajo pendiente en su escritorio y estaba allí observando tranquilamente a esta mujer como si no tuviera nada más que hacer en el mundo. Nunca la había visto en control y decir que se veía muy sexy mientras daba órdenes sería quedarse corto. Se sentía tremendamente

