Ella lo miró con una expresión tranquila antes de hacerse a un lado para dejarlo entrar. Él entró como un animal agitado. —Nos estamos divorciando —reveló con una leve sonrisa Lisa. Después de que Theo se despertó, le dijo que se divorciaría de ella. Ares se giró bruscamente y la miró fijamente con un destello en los ojos. —Dile que no dormimos juntos —afirmó, ignorando su comentario. La sonrisa de Lisa se encogió. —Puedes decírselo tú mismo —respondió Lisa frunciendo el ceño. Decepcionada de que él estuviera allí para buscar su ayuda. -—No me cree —dijo con un dejo de frustración en su voz. Lisa sonrió sin humor. —¿Qué te hace pensar que me creerá entonces? —preguntó con tono aburrido. Él se acercó de un salto y la miró fijamente. —Puede que sí o puede que no. Pero si existe la

