A la mañana siguiente Charlotte fue a ver a Theo. —¿Te hizo daño? —preguntó Theo. Charlotte sintió una punzada de culpa al ver el moretón que tenía en la mandíbula. —Lo siento. No sabía que se comportaría de esta manera —suspiró Charlotte. Se sentía responsable por la condición de Theo. La reacción de Ares había sido exagerada anoche. ¿Y de donde había salido de repente? ¿Los estaba esperando? —No te preocupes. No fue tu culpa —dijo Theo, quitándole importancia con una sonrisa en el rostro. —No, de verdad. Nada de esto habría sucedido si... —No me arrepiento, Charlotte. Pase lo que pase, te ayudaré a escapar de sus garras viciosas. El solo quiere controlarte y eso se confirmó ayer. Te lo dije, ¿no? Siempre estuvo fingiendo ser un buen tipo se murió —Theo. Había perdido la fe en Ar

