Charlotte golpeó con la mano la mejilla de Nate. El sonido del golpe atravesó el aire quieto. No podía creerlo. Trató de matar a Ares. —¿Por qué hiciste esto? —gritó Charlotte furiosa. Tenía los ojos muy abiertos y enrojecidos. Nate nunca la había visto tan enojada. Temblaba de rabia. —Tú... ¿Te das cuenta de lo que has hecho, Nate? —preguntó con voz quebrada. Las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas. Sentía un vacío en el pecho. Nate mantuvo la cabeza agachada y la mandíbula tensa. —Se lo merecía por hacerte daño —respondió Nate. Nadie puede escaparse después de lastimar a un D’ Ángelo. Charlotte lo dejó ir. Al menos esperaba que su padre hiciera algo al respecto, pero también lo dejó pasar. La ira se apoderó de Charlotte. —¿Y quién... quién eres tú para castigarlo, Nate

