Ha pasado una hora desde que comenzó la cátedra dirigida por mi padre y Alicia, solo los escucho gritar que por poco tiro todo a la basura.
-No arruine nada, el matrimonio sigue en pie.-
-Gracias al cielo así es, el abuelo hizo este acuerdo hace años, debemos estar eternamente agradecidos con el.-
-Padre sé muy bien lo que significa este acuerdo, pero debes entender que no es mi deseo ser desposada.-
-¡Niña tonta! Tienes una oportunidad única y la desperdicias, insisto que deberíamos esperar a que Beatriz llegue a la mayoría de edad.-Alicia como siempre sacando sus garras filosas, sé que desea con el alma ser una Reinols pero no será posible.”
-Debo morir entonces.- susurré
-Se dice que el polio no se ha radicado del todo, quizás te enfermes.-
-No digas tonterías Alicia, mi hija podrá ser una niña rebelde pero jamás le desearía la muerte, espero que estés bromeando.-
-Claro mi amor, solo es broma.- Mencionó escondiendo su sonrisa perversa detrás del movimiento de su abanico, hoy vestía de amarillo, quería resaltar como fuera, aún recuerdo el día que llegó, fue justo cuando mi mundo se vino al suelo.-
…Recuerdo…
Se supone que sería el día más feliz de mi vida, hoy cumplía cinco años, mi padre como todos los años me hacía una gran fiesta, mientras arreglaba mi vestido escuché como los carruajes llegaban, estaba segura que los invitados se habían adelantado.
Con rapidez bajé las escaleras, tenía la cuenta exacta, eran 125 escalones que formaban un caracol, en las noches rechinaba haciendo que me descubrieran cuando trataba de llegar a la cocina, mi plan favorito era robar galletas con leche.
-¡Papá! Los invitados han llegado.- mencioné llegando a la puerta, quería ser yo quien los recibiera.-
Una mujer vestida de n***o besaba ligeramente la mejilla de mi padre, ella sonría complacida con lo que veía, justo cuando nuestras miradas se cruzaron su expresión cambió.
-Lizza te presento a la baronesa Alicia, ella se convertirá en tu madre y señora de estas casa.-
-¡¿Qué?! Yo no necesito una madre, ya tengo una.-
-Hola pequeña sé que estás un poco confundida, soy consiente que tienes una madre y no pienso reemplazarla, así que me llamarás Baronesa.-
Su rostro mostraba prepotencia, era un mujer ambiciosa y carente de sentimientos, al menos de los buenos.-
Fue la peor fiesta de cumpleaños y estoy segura que fue la última que tuve, desde la llegada de Alicia todo lo que se tratara de mí felicidad quedo a un lado, solo me conformaba con un regalo de mi padre, un libro que compraba en sus viajes de trabajo.
Alicia se convirtió en mi pesadilla, remodeló toda la casa, la cual mi madre se había empeñado por ponerle su estilo, la baronesa mencionaba que estaba carente de clase, algo que debo resaltar es que mi padre volvió a sonreír, esa mujer le daba una especie de felicidad.
El golpe que acabó con toda esperanza de volver a ser feliz con mi padre llegó cuando la baronesa dio la orden de retirar los retratos de mi madre, ahora los había remplazado por unos “familiares” donde siempre predominaba ella.
Mi madre quedó en el olvido, al menos para los demás, en mi corazón tenía un lugar aunque jamás la conocí, ni siquiera recuerdo su voz, ella falleció el día que me trajo a la vida, fue un parto difícil, mencionó mi nana.
Su salón de costura se convirtió en mi refugio, aquí están todas las cosas de mi madre, al menos la baronesa no me despojo de este lugar, supongo que debo agradecerle.
Mi hermana llegó unos meses después, estoy segura que el matrimonio de mi padre con esa mujer se dio por qué el pastel ya se cocinaba en el horno, con eso lo enganchó.
Beatriz llegó para darme una esperanza, era una bebé encantadora, idéntica a mi padre, no había duda que era su hija, su cabello negr0 azabache, ojos cafés, trigueña con huecos en sus mejillas y sonrisa que te recargan el alma.
Las dos nos convertimos en las mejores hermanas aunque a la baronesa no le gustara, ella intentaba de todas las maneras posibles que hiciéramos una grieta en nuestro amor, que nos llamáramos hermanastras pero perdió esa batalla.
El tiempo fue pasando, Bea recibía toda la atención mientras que a mí me mantenían en un rincón, solo podía sentarme en la mesa cuando mi padre estaba presente, creo que a veces disfrutaba la no atención, era libre de hacer lo que deseara sin ser vista.
Los años fueron pasando de una manera acelerada, en un abrir y cerrar de ojos tenía 16 años, se había ido mi niñez, mis amigos de infancia se quedarían en el recuerdo, ahora debía buscar esposo.
El tiempo en la escuela fue el mejor, hice tantos amigos como pude, cada tarde me escapa con los hermanos Collins a robar manzanas, era nuestro plan favorito de regreso a casa.
Mi mejor amiga Valentina, ya estaba comprometida en matrimonio, el hombre que se le indicó era un Vizconde de edad avanzaba, que Dios nos perdone pero deseábamos la muerte de ese hombre cada día.
Estoy segura que recibí un vestido nuevo el día que hice la presentación ante la sociedad, la baronesa vive de apariencias así que no iba a permitir que me paseara mal vestida, le pidió a la costurera su mejor tela, confeccionaron para mí un vestido blanco, tan puro y magnánimo que llamó la atención de muchos caballeros.
Fue una noche en el palacio donde mis pies se cansaron de tanto bailar, muchos de estos hombres eran mis amigos, aunque eso lo desconocía la baronesa.
Las propuestas de matrimonio comenzaron a llegar, debían elegir el esposo adecuado pero una carta cambió todo, mis primas Maryorie y Antonia habían fallecido, ellas habían contraído una enfermedad llamada polio, se muy bien que acabó con medio reino.
Ahora yo era la responsable de unir a la familia Reinols con los Mayorga, un acuerdo que permanecía en el tiempo, por más que deseara no se rompería.
-Espero que sepas que si ese matrimonio no se da esta familia caerá en la ruina, sabes muy bien que no puedo seguir viajando tanto, el dolor de mi espalda me ha convertido en un inútil, no quiero dejarte toda la responsabilidad, pero hija por favor pido de tu ayuda en este momento.- Así quisiera negarme no podría, mi padre ha trabajado toda la vida, él no volvió a ser el mismo hombre desde ese accidente en el caballo, estuvo a punto de perder su movilidad, aunque se mueva sé que sufre de dolores agonizantes, el acuerdo con los Reinols le dará a los Mayorga estatus y negocios, al menos locales, eso sin contar la mesada que se me prometió, la cual aportaré sin problema alguna al mantenimiento de esta casa.-
-Está bien, me casaré con el joven Reinols, solo espero que nos llevemos bien.-
-Gracias Lizza, tu madre estaría orgullosa de la mujer que he haz convertido.-
-Los muertos no sienten nada, pero yo sí quiero darte una advertencia, ya debes dejar atrás tus comportamientos de niña, eres una mujer y te comportarás como tal, no queremos que nos humilles con tu mal comportamiento, roguemos para que dentro de unos meses los Reinols no rompan el matrimonio.-
-Te extrañaré mucho Lizza, con quien dormiré.- Mi bella Bea me abrazo, me duele tanto dejarla aquí, ella es mi mejor amiga, mi confidente.-
-Beatriz yo de ti me voy preparando, estoy seguro que cuando el joven Reinols despose a Elizabeth se va arrepentir, vendrá aquí pidiendo un cambio de hermana.-
-No pienso arruinarle la vida a Bea, ella se casará por amor.-
-¿Amor? No seas tonta niña.-
-Que tú no ames a mi padre no quiere decir que eso le pasará a Bea.-
-Bueno ya, lo mejor es que nos calmemos todos, tendré que sentarme hacer cuentas, la boda se aproxima y necesito tener todo bajo control.- Pobre de mi padre, toda una vida al lado de una mujer que ni sentimientos tiene, en verdad jamás la he entendido, no sé qué es lo que desea su alma”.