Mi prioridad era Elizabeth, estaba decidido a traerla de vuelta, el médico me explicó que algunas mujeres cuando dan a luz se desconectan un poco de la realidad, aún más si sufren un golpe o impacto emocional tan fuerte como es el de mi esposa. La veía dormir, acaricio sus mejillas, aún está delgada, pero por fortuna está recibiendo tratamiento para recuperar su energía, algo experimental dice el médico, deben limpiar todo su organismo. Nuestro hijo es hermoso, tiene los ojos de Elizabeth pero el físico es el mío, creo que esta vez he ganado, deseo que mi esposa pueda amarlo tanto como yo lo hago. -¿Cómo está mi hermana?- preguntó Beatriz, es ella quien cuida de mi hijo.- -Está recuperándose.- mencioné -Duque lo que necesite por favor pídelo, haría lo que sea por Lizza.- -Por favor

