Me subo en el auto de nuevo e intento controlarme para no desquitarme con mi amigo y abogado. Él conduce en silencio y se lo agradezco. - Llegamos – informa. - Gracias – respondo. - ¿Qué vas a hacer con lo que te ha hecho esa mujer? – pregunta. - Haré que pague – me bajo. Entro en mi casa y camino directo hasta la cocina por algo de beber. Necesitaba beber lo que fuera para calmarme un poco. Abro el refrigerador y observo la botella de jugo de naranja que había. Al final, cierro la puerta con rabia y me acerco hasta donde guardaba el vino. Me sirvo una copa y camino hasta la sala, me siento y me bebo despacio mi bebida. Me quedo pensando en que hacer para que ella pague por lo que me ha hecho. Después de un buen tiempo de estar analizando la situación, decido primero llamar a m

