El eco del disparo seguía retumbando en el ambiente, como un golpe seco que aún se aferraba a las paredes. Michael permaneció inmóvil por un segundo que pareció eterno, hasta que reaccionó tan certero como siempre. Mientras Kane, con el rostro desencajado, la piel pálida y una expresión de terror puro, llegó a atajar el cuerpo de la joven, mientras soltaba el arma humeante. Sus ojos recorrieron frenéticamente el cuerpo de Juju. Sintió su corazón golpeando tan fuerte que amenazaba con romperle el pecho, pero no podía permitirse perder la calma. —¡¿Juju, estás bien?! —gritó con desesperación, sin obtener respuesta inmediata. La angustia en su voz lo traicionaba, sus manos temblaban al intentar acercarse a ella, mientras un nudo de miedo lo ahogaba. Su respiración era entrecortada, casi fren

