El día del gran partido contra los Patriots llegó y Juju se preparaba en su casa con una mezcla de nerviosismo y determinación. El aire matutino se sentía más fresco de lo habitual, como si la naturaleza misma supiera la importancia del día. Juju se despertó temprano, mucho antes de que el sol comenzara a asomarse por el horizonte. Su rutina de esa mañana fue meticulosa: un café fuerte para despejar la mente y una serie de ejercicios de respiración para calmar los nervios. Frente al espejo, se miró detenidamente mientras se peinaba el cabello. Sus ojos brillaban con una mezcla de anticipación y una chispa de inquietud. Escogió cuidadosamente su atuendo: un elegante conjunto con los colores del equipo, lo suficientemente profesional para el trabajo que la esperaba y lo suficientemente cómo

