Los días pasaron, y Juju se volvió un enigma para Terry. Su presencia era como una sombra que iba y venía, distante e inalcanzable. En la casa parecía ausente y hablaba lo mínimo y necesario. En el club, mientras los entrenamientos se intensificaban, ella se sumergía en ellos como si fueran su única salvación, como si el sudor y el esfuerzo pudieran ahogar sus pensamientos. Terry, inquieto por su comportamiento, intentó acercarse en varias ocasiones. Pero cada vez que abría la boca para preguntarle cómo se sentía o algo, Juju lo silenciaba con una mirada fría y distante o palabras breves y cortantes, parecía haberse recluido a un lugar inaccesible. Inmersa en su mundo, donde sus dudas y miedos parecían arrastrarla bajo el agua y ahogarla. Lo mismo era en sus viajes en auto solo miraba po

