Las luces tenues y la música animada llenaban el lugar, mientras las chicas de la mesa de Juju reían y charlaban animadamente. Botellas de vino, champagne, cerveza y cócteles exóticos comenzaron a llegar, regalos misteriosos de admiradores desconocidos como solía pasar. Juju, dejando atrás el estrés del día, decidió dejarse llevar por la diversión. —¡Chicas, a disfrutar! —exclamó ya un poco entonada, levantando botella de cerveza, mientras sus amigas la vitoreaban y brindaban alegremente. Kane, observando desde la distancia, vio su oportunidad. Se acercó a la mesa con una sonrisa encantadora y un aire de confianza. —¿Qué tal, Juju? —dijo, inclinándose hacia ella—. ¿Disfrutando la noche? Juju, ya un poco achispada por el alcohol, sonrió ampliamente. —¡Claro, Kane! ¿Cómo estás? —respond

