Capítulo 6. El niño

1135 Words
Juju se quedó afuera del despacho del director, preguntándose qué hacía allí mientras observaba a Bárbara y su hijo entrar. Se sentía un poco intrusa, pero al mismo tiempo intrigada por lo que podría estar sucediendo dentro. Mientras esperaba, Juju recordaba la conversación que había tenido con Bárbara minutos antes en el auto. Ella había sentido una conexión especial con Bárbara, siempre había sido así, pues la rubia tambien era una mujer tratando de destacar en un mundo de hombres. El tiempo pasó lentamente y el sonido del timbre anunciando el recreo rompió el silencio del pasillo. Juju observó cómo los niños salieron corriendo de las aulas, riendo y jugando, mientras esperaba pacientemente a que la rubia y Jon también salieran del despacho del director. De repente, una niña de cabello castaño muy bonita se acercó a Juju con una expresión preocupada en el rostro. —Disculpa, ¿has visto a un niño rubio por aquí? —preguntó la niña, mirando a Juju con ojos inquietos. Juju frunció el ceño ligeramente y sonrió. —¿Te refieres a Jon? —preguntó Juju, recordando al pequeño travieso. La niña asintió con la cabeza, aliviada de que alguien lo hubiese visto. —Sí, eso es. ¿Lo has visto? —preguntó la niña, con urgencia en su voz. Juju suspiró suavemente, dándose cuenta de que Jon debió ser reprendido por algo que hizo, y la niña estaba preocupada por él, seguro. —Si, lo he visto y está en la oficina del director con su mamá. Si lo veo nuevamente, le diré que lo has estado buscando si quieres —respondió Juju con amabilidad, tratando de reconfortar a la niña. La pequeña asintió con gratitud y le dio una tímida sonrisa antes de darse la vuelta para continuar con su recreo. Juju la observó con ternura mientras se alejaba, deseando poder ayudarla de alguna manera..Pero ¿Qué carajos habría hecho el pequeño? —Gracias, director. Lo tendré en cuenta —dijo Barbie con voz firme mientras se despedía del director, escuchó Juju, cuando poco después se abrió la puerta. La joven se acercó rápidamente, sintiendo curiosidad por lo que había ocurrido dentro de la oficina. —¿Está todo bien? —preguntó, mirando a Bárbara con preocupación. La rubia le ofreció una sonrisa tranquilizadora, aunque había una ligera tensión en su expresión. —Sí, todo está bien. Gracias por esperar, Juju. No quería demorar—respondió Barbie, agradecida en parte pues desde lo de Johnny se sentía muy sola con la crianza de Jon, al menos hasta que este se repusiera de sus heridas. A veces sentía que en vez de tener un hijo tenía dos. La joven mujer suspiró. Jon, el hijo de ella, se acercó tímidamente, mirando a Juju con curiosidad. Y sonrió, en apariencia, con timidez. — ¿Tú también viniste porque estás castigada? —preguntó, con una mezcla de curiosidad y algo más. Juju contuvo una risa ante la inocencia del niño. —No, Jon. Yo vine a acompañar a tu mamá. Pero me alegra verte —respondió Juju con una sonrisa. Barbie intervino entonces, poniendo una mano en el hombro de su hijo. —Jon, deja de hacer preguntas indiscretas. Es hora de irnos a casa —dijo Bárbara con suavidad, mirando a su hijo con una mezcla de reproche y cariño. Jon asintió y le dio un abrazo a Juju antes de seguir a su madre hacia la salida. Mientras caminaban juntas hacia allí, Juju miró a Bárbara con curiosidad. —¿Realmente todo está bien? —preguntó la joven, preocupada en verdad por su nueva jefa. Bárbara le sonrió con gratitud. —Sí, todo está bien. Gracias por estar ahí, Juju —respondió la jefa del equipo, sintiéndose reconfortada por el apoyo de otra mujer, desde que Johnny se había accidentado a veces sentía que el mundo pesaba demasiado sobre sus delgados y pequeños hombros. Juju asintió, sintiéndose agradecida por haber podido ayudar. Ya en el auto Bárbara estaba muy quieta, el niño ya estaba acomodado detrás y su madre y Juju estaban adelante. — Me da gusto que mamá te haya contratado de tiempo completo… aparte estás muy linda — le dijo el niño que no llegaba a los diez años por lo que a Juju le costó contener una sonrisa por la osadía del pequeño truhán, luego le diría de la niña... Pero algo le indicaba que ese no era el momento ni el lugar. — JONNN — exclamó la madre de pequeño Falcone. —¿Qué??? NO HICE NADA — respondió el niño de modo petulante. — ¿Y con esa niña tampoco hiciste nada? ¿Cuantas veces debo decirte que no debes andar jugando al “doctor” con las niñas. Te juro Juju, este niño me hará vieja antes de tiempo…— dijo con un suspiro de hastío Bárbara. — Abuela eso es lo que te preocupa que te haga...— respondió él pequeño y Juju casi se atraganta. — JONNNNN — gruñó Bárbara de nuevo. — Por eso me has hecho tomar clases de educación s****l con la tía Amal— dijo el pequeño y Bárbara se puso bordó, mientras Juju ya comenzó a reír abiertament ya. — Ves, con esto tendrás que lidiar, no te creas que esos muchachos tienen una mente mucho más elevada que la de mi hijo, son como preadolescentes cachondos pero adultos… ¿Realmente estás preparada???— inquirió Bárbara. — ¿JUJU REEMPLAZARÁ A RONNIE??? WOWW, ESO SI SERÁ FABULOSO…— dijo el niño acercándose y abriendo bien grande los ojos. — ¿No te parece mal? Porque soy una niña y eso…— preguntó Juju cómplice y porque de verdad quería saber que pensaba él como pequeño exponente del género masculino. — La tía Amal dice que debemos respetar nuestras diferencias, pero que debemos tener las mismas posibilidades hombres y mujeres, y en la escuela igual… Creo que sería muy WOW que dirigieras el equipo hasta que Ronnie vuelva… aparte mamá es la dueña del equipo y es mujer también…— dijo el pequeño rubio tan parecido a su padre y se encogió de hombros —¿Por eso estás aquí? ¿Estabas hablando con mamá de eso? —Sí, y tus travesuras nos interrumpieron — dijo Barbie, fingiendo estar molesta, y Jon entonces sí pareció cabizbajo. —Lo siento, Juju, eres muy linda y no quería arruinar tu momento, pero estoy seguro de que serás muy wow para ese puesto... de verdad ¿no lo crees así, mamá? —dijo Jon tratando de congraciarse en ese momento con su madre. Barbie miró a su hijo por el espejo retrovisor y sonrió. Luego, miró a Juju hacia su costado y asintió con una sonrisa también. —Claro que lo creo…Y es por eso, que le daré el puesto...
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