Juju llegó al hospital con un torbellino de emociones revoloteando en su interior. Estaba decidida a hablar con su hermano Ronnie, el aún entrenador de los Cowboys, sobre su idea de tomar el mando del equipo en su ausencia. Pues aunque tenía el beneplácito de la dueña del equipo sentía que necesitaba el visto bueno de él. Al entrar en su habitación, encontró a Ronnie pálido pero aún exudando su habitual aire de autoridad.
—Hola, hermanita —saludó Ronnie débilmente, con un destello de sorpresa en su voz.
—Hola, Ronnie ¿Cómo te sientes?—respondió Juju acercándose, tratando de sonar optimista a pesar del cuadro de él. La recuperación de Ronnie iba a tardar varios meses.
La esposa de Ronnie, y también su hermana June, se excusó y aprovechó su llegada para ir a buscar café, dejando a Juju y Ronnie a solas. En el fondo June algo sabía y no era idiota, los estaba dejando solos para hablar.
—He oído que has estado causando revuelo, queriendo tomar el mando del equipo —dijo Ronnie, su tono más serio ahora que se habia alejado June.
Juju respiró profundamente, preparándose para la conversación que necesitaban tener.
—Ronnie, sé que puede que no estés de acuerdo con esto, pero creo que puedo manejarlo, de verdad. Tú sabes que he estado involucrada con el equipo durante años, y soy tan apasionada como tú. Y tengo la capacidad...— dijo la joven de modo muy apasionado, pues así era como se sentía con respecto al equipo.
Ronnie negó con la cabeza, una mueca de frustración cruzando su rostro.
—Juju, no se trata de pasión. Se trata de experiencia, de conocer el juego por dentro y por fuera. Eres talentosa eso no lo discuto, pero aún eres joven, y esta responsabilidad... es demasiado para ti...Lo siento, pero si buscas mi visto bueno no lo encontrarás, estás muy verde para esto y no, NO estoy de acuerdo — en el fondo, Ronnie temía por ella. El mundo del football era muy competitivo e iban a comerse a Juju y sus ilusiones en dos bocados, y él quería protegerla.
Juju sintió un pinchazo de decepción, pero se mantuvo firme en su posición.
—Entiendo tus preocupaciones, Ronnie, pero estoy dispuesta a aprender y crecer en el rol. Y con tu orientación, sé que puedo hacerlo — dijo con determinación alzando su barbilla de modo orgulloso.
Antes de que Ronnie pudiera responder a eso, Terry, viejo amigo de Ronnie aparte de uno de los mariscales de campo veteranos del equipo, entró en la habitación.
—Hey, Ronnie, ¿cómo estás viejo? —preguntó Terry, con preocupación en su rostro. Pero su expresión cambió al ver a Juju a quien saludó con una inclinación de su cabeza.
Ronnie suspiró profundamente.
—Podría estar mejor, Terry — dijo y sin más rodeos exclamó —. ¿Tú qué piensas sobre la idea de Juju de tomar el mando del equipo en mi ausencia? Una locura, ¿verdad? — dijo de modo elocuente mirándola a ella.
Terry miró a Juju, luego a Ronnie, su expresión -en apariencia- reflexiva.
—Bueno, definitivamente es inesperado, pero conociendo a Juju, no es alguien que retroceda ante un desafío — dijo crípticamente y la observó de costado. Ella estaba tensa, cruzada de brazos y parecía negarse a mirarlo.
Ronnie frunció el ceño, claramente aún inseguro.
—No lo sé, Terry. Es una gran responsabilidad...
Terry asintió en acuerdo.
—Lo es. Pero a veces, situaciones inesperadas requieren soluciones inesperadas. Tal vez Juju es exactamente lo que el equipo necesita en este momento — dijo, apoyándola de modo inesperado.
Juju escuchó su conversación, su corazón latiendo con anticipación. Sabía que convencer a Ronnie no sería fácil, pero las palabras de Terry le dieron esperanza ¿Realmente el veterano del equipo la estaba apoyando?
—Ronnie, por favor —suplicó Juju, su voz temblando ligeramente—. Te prometo que no te decepcionaré. Solo dame una oportunidad. Sin tu apoyo no lo lograré...
Ronnie miró a Juju, luego a Terry, luego de nuevo a Juju. Después de un momento de silencio, dejó escapar un suspiro resignado.
—Está bien, Juju —dijo finalmente Ronnie, su tono más suave ahora—. Te daré una oportunidad. Pero más te vale estar lista para trabajar el doble. Y necesito que hagas caso de todo lo que te diga Mario, y que no te expongas al ojo público, y que...— la lista siguió y siguió pero ella estaba tan feliz de tener su apoyo que ya no lo escuchaba.
El rostro de Juju se iluminó de gratitud y amor hacia su hermano.
—Gracias, Ronnie. No te defraudaré, te lo prometo...— exclamó y lo abrazó con cuidado.
Mientras intercambiaban una mirada significativa, Juju supo que este era solo el comienzo de su viaje para demostrar que era digna de liderar el equipo. Con la aprobación renuente de Ronnie y el "apoyó" de Terry, se sintió más decidida que nunca a enfrentar el desafío y dejar su huella en el campo.
Después de que Juju se fuera, Ronnie le pidió a Terry que le echara un ojo. Pero antes de que el veterano se fuera, Ronnie le hizo prometer a Terry que protegería a su hermana y se aseguraría de que Juju estuviera a salvo en su nuevo papel. Terry se lo juró y puso una excusa para irse pues quería alcanzarla, e intentar que desistiera de esa idea alocada. No la había contrariado frente a su hermano para no preocuparlo.
Así que poco después Terry siguió a Juju afuera del hospital, con la preocupación aún fresca en su mente. Pero cuando salió de la habitación, vio a June, la esposa de Ronnie, trayendo unos cafés.
—¿Ya te vas, Terry? Casi ni te vi llegar —dijo June con una sonrisa amable mientras le ofrecía uno de los cafés.
Terry declinó.
—Sí, ya me voy. Gracias, June, es que tengo cosas que hacer —respondió Terry, y sonrió con amabilidad.
— Bueno espero verte pronto nuevamente...
— Gracias y tú cuídalo ¿sí???
— Sabes que lo haré — respondió la pelirroja, que se dedicaba a la escritura de hecho sus libros para adolescentes eran leídos por los hijos de Terry, y sonrió amable. Luego le dió la espalda pero se detuvo, como si hubiera recordado algo importante y lo miró —. June también se fue ¿no?
Él asintió con la cabeza.
— Si madame...
— ¿Terry?
— ¿Sí?
— No sé qué te dijo mi marido aunque puedo imaginarlo...pero... esto es el sueño de mi hermana...Solo — ella suspiró —. Por favor, no seas duro con ella ni permitas que los demás lo sean...