Después del desayuno Jonathan le confeso parte de los planes que tenía para ese día con ella y donde comenzarían su aventura en Roma seria en un hospital, área de ginecología donde estaba una muy buena amiga suya y en la que podía confiar plenamente de que haría un trabajo profesional con Ivana, aunque ella no estaba tan segura de poder confiar en otra doctora después de su mala experiencia, pero si Jonathan decía que era de confianza, debía confiar. – No quiero entrar. – Ivana se quedó de pie frente a la entrada del hospital observando con desconfianza el lugar. – Vamos, nos están esperando y si nos retrasamos perderemos la cita. – intento tomarle el brazo. – De verdad que no puedo. – ella dio unos pasos hacia atrás chocando contra alguien haciéndola levantar la cabeza. – Valiente pa

