Voló de vuelta a Sicilia en compañía de todos, las horas de vuelto esta vez no se sintieron mucho, aunque se volvió a marear estando cerca del aterrizaje, volver a la villa de Palermo se sintió como volver a casa después de un largo viaje de negocios y aunque hubiese preferido volver sin preocupaciones encima, pero unas semanas que se tomara no iban a afectar a nadie y tenía la certeza de que Alessandro no la buscaría hasta que los bebés no nacieran, no se olvidaba que estaba embarazada y que tarde o temprano los hermanos iban a notar sus levantadas a vomitar a media noche o los antojos tan raros que la hacían comerse la mitad de un bote de pepinillos. Una semana fue suficiente para aumentar de peso y conseguir que su pancita se viera mucho más voluminosa que antes, había estado comiendo

