Desde la distancia una pareja los observaba en silencio. Él le tomaba la mano sin dejar de mirarla. —Tranquila— le dijo cuando ella descubrió a su madre y a sus secuaces— ellos ya no podrán hacerte daño. Ella lo miro a los ojos y sonrió a duras penas. Su madre era capaz de cualquier cosa para hacerse a la herencia de su padre. —Ella es muy ambiciosa— dijo la joven dolida por el actuar de su madre— ella y su amiga harán todo lo posible por destruir esto. Él la miro muy pensativo. —Erin debes tener en cuenta que nos darán golpes para destruir lo que tenemos— dijo –, pero ante todo debemos tenernos confianza. Ella escuchaba lo que decía. — «¿Cómo puedo tenerte confianza si ni siquiera me amas?»— se dijo con dolor. —Erin— él la llamó al notar que ella no le prestaba atención— por favo

