VEINTITRÉS Piso de Katie, Dallas, Texas 29 de marzo de 2012 Collin se reunió conmigo en el lobby a las 6:30, con un aspecto tan fresco como yo, con las mejillas aún rosadas por la ducha. Sabía qué hacía ejercicio en la ACDJ del centro todos los días cuando salía de su turno y que cuidaba su cuerpo de forma excepcional. Habría sido un buen marine, corriendo con botas de combate y escalando obstáculos. Me haría mucho bien seguir su ejemplo. Subimos al coche y él dirigió la conversación. Sin volverse para mirarme, dijo: “He oído que has tenido un mal día”. Intenté reírme. Salió como un patético bufido. —¿Has puesto las noticias, entonces? Mantuvo los ojos en la carretera. —Y también te he visto en YouTube. He llamado a Emily, —añadió—. Giré la cabeza y mi cuello hizo un ruido de una, d

