CUARENTA Y DOS Aeropuerto Internacional de San Marcos, San Marcos, USVI 19 de abril de 2012 Me imaginé que podía elegir. Podía conducir directamente a Toes in the Sand y beber hasta no poder caminar, o a las playas de West End y caminar hasta no poder beber. Me subí a mi camioneta y empecé a conducir. Llegué al punto de no retorno cinco minutos después en un semáforo. Derecha o izquierda. La dirección que tomara decidía mi destino. Necesitaba el consejo de un experto. —¿Por dónde, Oso? Había terminado su hueso, así que llamé su atención. Su lengua se movió, y su cola golpeó. No hay ayuda. Hice un «eenie meenie miney mo». La respuesta salió mal. Giré a la izquierda. Conduje hasta que no pude ir más lejos sin pontones en mi camión. Aparqué junto a una estructura de madera sin ventanas

