LA FUERTEVENTURA DE ANTAÑO Olivia Stone dedicaba a Fuerteventura los tres penúltimos capítulos de su diario de viaje, que suman unas sesenta páginas, una pequeña porción del grueso volumen, la mayor parte del cual estaba dedicada a Gran Canaria. En el párrafo inicial de la sección de Fuerteventura, ella describía su llegada a Corralejo, y me encontré con un Corralejo diferente del que conocía. Había oído a los veraneantes comentar que el pueblo ya no era lo que había sido en la década de 1980, pero Olivia Stone me obligó a imaginar cómo habría sido el lugar cien años antes. Todos los residentes de Corralejo, que entonces era un diminuto "grupo de cabañas", acudían a ver cómo un velero echaba el ancla en el puerto. “No es una multitud”, había dicho Olivia. Un puñado de gente desconcertada

