CANTO IV-3

2017 Words

Cuando esto hubo dicho sumergióse en el agitado ponto. Yo me encaminé a las naves, que se hallaban sobre la arena, mientras mi corazón revolvía muchas trazas. Apenas hube llegado a mi bajel y al mar, aparejamos la cena; vino enseguida la divinal noche y nos acostamos en la playa. Y, así que se descubrió la hija de la mañana, Eos de rosáceos cabellos, me fui a la orilla del mar, de anchos caminos, haciendo fervientes súplicas a los dioses; y me llevé los tres compañeros en quienes tenía más confianza para cualquier empresa. En tanto, la diosa, que se había sumergido en el vasto seno del mar, sacó cuatro pieles de focas recientemente desolladas; pues con ellas pensaba urdir la asechanza contra su padre. Y, habiendo cavado unos hoyos en la arena de la playa, nos aguardaba sentada. No bien ll

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