Nos quedamos hablando casi hasta el amanecer, minutos antes de ello Uriel tuvo que marcharse. Eran como las nueve de la mañana cuando escuché un ruido lejano y supuse que Jane se había despertado. Subí las escaleras hacía su habitación toqué para dar un aviso de que iba a entrar y abrí la puerta. Jane estaba parada junto a la cama. Vestía vaqueros negros ajustados, una camiseta con el logo de su banda favorita, Avenged Sevenfold, y zapatillas blancas. Su cabello azul estaba perfectamente peinado en una trenza de lado y me miraba con sus ojos cafés cansados. Se notaban bolsas negras debajo de ellos. —Buenos días, Gabe —saludó con una sonrisa y me percaté que un aro de metal abrazaba su labio. —¡Te volviste a poner tu piercing! —Exclamé con alegría. Siempre que ella pasaba por alguna exp

