Algunos asuntos de hombres lobo

1156 Words
-¿No era que te ibas? -preguntó Wesley desde su altura a Genevieve, quien le sonrió como una niña cuando comete una travesura y se fue, depositando un casto beso en la mejilla de Wesley antes de irse. -Deberías de controlar más a tus subordinados ¿no crees? -le preguntó Vlad llevando sus manos al os bolsillos de su pantalón. Wesley pareció molestarse por sus palabras. -¿Quien mierda te crees para decirme qué debería o no de hacer con mis… amigos? Una de las cejas de Vlad se levantó. -¿Amigos? -preguntó sin creérselo y una risa seca se escapó de sus labios -Se ve que un polvo no mejoró tu humor… todo lo contrario. Wesley apretó con fuerza sus labios y manos y Vlad sintió claramente cómo el lobo ahogó un gruñido furioso en su garganta.  -¿Qué tiene de malo la palabra amigos? -le gruñó entonces, intentando contenerse -¿Acaso no crees que ellos son mis amigos? Además, ¿qué tiene que ver lo que acabo de hacer con Gen con mi humor? Vlad rodó los ojos y suspiró con pesar.  -Me estaría importando muy poco si los consideras o no tus amigos, pero recuerda -le sonrió falso -Tarde o temprano serás tú quien les dará órdenes y si se relajan demasiado y se creen estar en un grupo de “amigos” nada saldrá bien.  Wesley frunció el ceño sin entender.  -¿Qué quieres decir con eso? -preguntó relajando sus facciones, y Vlad vio claramente el desconcierto en sus ojos. Vlad recordaba la primera vez que había visto a Wesley, dos días después de que había nacido. Era un pequeño bebé, de ya cabellos rojizos, pero no como los de Genevieve que los tenía ya color zanahoria, no, los de Wesley eran más tirando a bordó… al color sangre. Recordaba a la perfección la inocencia y pureza de aquel niño que había llegado a tener entre sus brazos. Recordaba aún el calor y la paz que le había dado a su maltrecha alma… si es que tenía una. Recordaba que se había prometido protegerlo a toda costa… a cuidarlo y cuidar esa inocencia que seguía viendo en sus ojos. Una inocencia que estando con él y con lo que significaba el mundo de los vampiros… sería corrompida.  Wesley debía de aprender que, siendo un alfa, un líder, más allá de que considerara a su manda su amiga, no dejaban de ser lobos que estaban bajo su mando y que debían de protegerlo a toda costa. Aun si les costaba la vida. Aun si destruía sus amistades.  Wesley no podía tener una manada que hiciera lo que le viniera en gana sin escuchar la voz de su alfa y con la personalidad y persona que era este en aquel momento, nada bueno podía suceder.  Vlad suspiró con pesar y se giró dirigiéndose a la cocina, pasando por el comedor. -¡Vladimir! -exclamó Wesley siguiéndolo -¿Qué has querido decir con ello? Vladimir lo ignoró y abrió la nevera, de donde sacó unas verduras y una carne que la madre de Wesley había llevado aquel día.  -¿Quieres estofado o una sopa de verduras? -le preguntó entonces y Wesley frenó seco, con sorpresa en sus ojos.  -¿Cocinarás? Vlad se encogió de hombros. -Estoy aburrido. Wesley entrecerró los ojos. -No le pondrás veneno ¿no? Vlad se llevó entonces una de sus manos a su mentón, como si lo estuvieran pensando. -No lo había pensado -bromeó y se encogió de hombros, para luego volver su mirada a la comida -Comeré yo también, así que no sería algo agradable para mi tampoco. -No morirías -le comentó Wes entrecerrando los ojos. -Ni tu -afirmó y Wes rodó los ojos, sentándose en una de las banquetas de la isla de la cocina mientras lo veía a él preparándose para cocinar.  -Es verdad, pero me caería peor que a ti ¿El veneno les hace algo a… los vampiros? Vlad frenó unos segundos y lo miró de reojo antes de continuar.  -No precisamente.  -¿Precisamente? -Dependiendo qué tipo de veneno -contestó sin dejar de moverse por la cocina.  -A todo esto, creí que los vampiros solo tomaban sangre ¿no es así? Vlad rio por lo bajo y negó.  -¿Has leído muchas novelas? -No, he visto películas, aunque la verdad es que tampoco nos representan muy bien a los nuestros -se encogió de hombros -Por lo menos puedo confirmar que no brillan.  Vlad se rio entonces con fuerza.  -¿Es en serio? -preguntó y lo miró -¿Brillar? Wes asintió con la cabeza. -Como un jodido diamante. -Por lo menos el diamante es caro -comentó Vlad y continuó, comenzando a cortar las verduras -¿Sopa? -Si, puede ser. -Vale -le contestó dándole la espalda.  Sintió durante todo el rato que había estado preparando las verduras, la mirada de Wesley sobre él y el silencio reinó entre ambos. -¿Qué estabas leyendo? -preguntó entonces Wesley, rompiendo el silencio y Vlad formó una leve sonrisa en sus labios que el hombre lobo no llegó a ver, pues sabía y recordaba lo mucho que le molestaba a Wesley los silencios.  -Un libro que tu madre ha traído.  -¿Qué libro? -preguntó intrigado y Vlad se giró ya con todo preparado para cocinar la comida y lo miró.  -Sobre algunos asuntos de los hombres lobo.  -¿Asuntos? Vlad rodó los ojos. -Sobre la unión que se da entre los tuyos, las propiedades de la luna y… otras cosas -suspiró -Aunque lo que he leído hasta ahora lo sabía supongo que encontraré algo que no sepa. Wesley entonces pareció sorprendido. -¿Cómo puede ser que tu sepas de los nuestros y nosotros no? Una risa seca se escapó de los labios de Vlad. -Llevo un par de años más que tú estudiando a los hombres lobo y los del Consejo más aún, así que no es algo de extrañarse. Además, la manada de tu padre nunca pareció ciertamente interesado de saber sobre los nuestros.  Wesley pareció pensarse sus palabras con una expresión tierna para Vlad, hasta que lo vio asentir y mirarlo, desdibujando la leve sonrisa que se había formado en sus labios.  -Es cierto. Mi padre nunca pareció ciertamente interesado en los vampiros -asintió -Pero, si vamos a unirnos… ¿no se supone que debería de saber por lo menos cómo es eso de la unión de sangre o que se yo? -Boda, aunque otros también la llaman ceremonia.  -Como se llame, ¿cómo es? ¿Por qué de sangre? Vlad suspiró con cierto cansancio y llevó una de sus manos a sus cabellos, ciertamente cansado y pensando cómo se lo diría a Wesley sin marearlo o quisiera salir por patas de allí.  -Deja que termino de preparar la sopa y hablamos -contestó entonces y se giró, dispuesto a terminar la comida.
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