Ian King. Los gritos de Peython frenaron de repente y una sensación de preocupación recorrió mi cuerpo. Iba a girar mi cuerpo e ir a verla pero no lo hice. Ella debe aprender a respetarme. Tiene que acatar mis reglas y si no lo hace por las buenas, lo hará por las malas. Debe aprender cual es su lugar en esta casa. En mi casa. Algo molesto comienzo a bajar las escaleras hasta llegar a la sala, en donde me encuentro con Raquel y Grace. Cada vez soporto menos a esa mujer. —¿Que hiciste con ella cariño? La reprendiste supongo— pregunta con euforia mi esposa. —Estará encerrada todo el mes, nadie puede ir a visitarle excepto yo y las mujeres de servicio— —Con eso no habrá problemas, al fin un tiempo sin disgustarme por su presencia— ríe con sorna Raquel. —Concuerdo contigo querida— le

